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miércoles, 1 de junio de 2016

De Shaeira y Khalindira (y dos intervenciones). Un pacto de sal, un compromiso de paz.






La comitiva de la Amyrlin, integrada por la Guardia de la Torre, la Guardiana de las Crónicas y su Gaidin, avanza despacio hasta situarse en medio de la franja costera elegida para el encuentro. Del otro lado, y a un ritmo parejo, la Señora de los Barcos de los Atha'an Miere se desplaza flanqueada por el Maestro de Armas y los marinos que sostienen los parasoles bajo los que caminan, símbolos de su rango y poder entre el Pueblo del Mar. Ninguna de las dos debe llegar al punto de encuentro antes que la otra por una cuestión de  protocolo.

Claiman ordena detenerse al pelotón de la Guardia de la Torre   y esta  abre un pasillo a ambos lados del lugar por el que el Gaidin de la Amyrlin se mueve con lentitud y alerta, estudiando el terreno y los rostros tanto de los integrantes de la Guardia como los de quienes se acercan.

Sartek se adelanta unos pasos, observa con atención concentrada el entorno y finalmente se hace a un lado permitiendo que la Guardiana inicie el ritual de cortesía.

Claiman simplemente necesita un gesto para que sus hombres mantengan la posición, firme y alerta, pendientes de todo movimiento que pueda producirse en los alrededores.


Silviana asiente con la cabeza, golpea tres veces el suelo con la vara rematada con la Llama de Tar Valon y anuncia la presencia de la Sede Amyrlin por la gracia de la Luz.

Shaeira hace un gesto al Maestro de Armas, se separa de él y, abandonando la protección del parasol, camina despacio, con un grácil balanceo de su cuerpo, sin acompañamiento, si bien los hombres de su séquito no pierden de vista los alrededores y a los confinados.

Las dos mujeres se detienen, una en frente de la otra, midiéndose con la mirada, formidables en sus atuendos ceremoniales, tan distintos, pero no por ello menos imponentes. La marina descalza y con sus ropajes coloridos, el tintineo de los aros que cuelgan de la cadena que une la nariz con la oreja. La Amyrlin con un espléndido vestido azul, sin grandes ostentaciones, pero digno de su posición.

Shaeira se lleva los dedos a los labios, obviando tocar el corazón del que la mujer que tiene enfrente todavía no forma parte, al fin y al cabo las hostilidades entre la Torre Blanca y su pueblo siguen en pie.

Khalindira repite el gesto sintiendose extraña con el ademan, pero su intencion es suavizar diferencias desde un primer momento.

Khalindira dice 'Que la luz os ilumine, Señora de los Barcos.'

Shaeira dice 'y se derrame sobre vos y los vuestros si venis a este encuentro en son de paz'

Khalindira dice 'Una paz que nunca debio quebrarse y que se rompio por culpa de mujeres que perdieron de vista toda razon y prudencia'

Shaeira dice 'No estoy aqui para determinar culpas, la culpa es un terreno resbaladizo en que no debemos meternos'

Khalindira dice 'La culpa no resolvera nuestro conflicto, pero quiza si serviria para no volver a caer en el error que nos ha llevado a la situacion que vivimos'

Shaeira niega lentamente con la cabeza.

Shaeira dice 'queremos mirar hacia el futuro, o remover el pasado?'

Khalindira dice 'Queremos acabar con este sinsentido, porque ni la Torre pretende esclavizar a vuestras mujeres con la capacidad de encauzar, ni vuestro pueblo desea interferir en los asuntos de la misma'

Shaeira acusa el golpe, ya no es un secreto que hay marinas con la capacidad de encauzar, pero oirlo de boca de la maxima representante de las Aes Sedai es algo que nunca llegara a gustarle.

Shaeira dice 'quiero un comnpromiso firme de que ninguna Atha'an Miere sera obligada por la fuerza a acudir a la Torre, que vuestras mujeres no las perseguiran y procuraran captarlas para vuestra causa'

Khalindira mantiene sus verdes ojos fijos en los de la Señora de los Barcos, su rostro se mantiene impavido salvo por un leve rictus en la comisura de sus labios. La Amyrlin no esta acostumbrada a que le hablen con tal grado de exigencia y autoridad, pero rapidamente relaja la mandibula. Al fin de cuentas sus años en el Ajah Gris le recuerdan que esta frente a alguien a quien debe considerar una igual. Tras un largo silencio, balancea la cabeza a un lado y otro como sopesando las palabras de la Marina y asiente lentamente.

Khalindira dice 'Estaria dispuesta a tal compromiso, que saliendo de mi boca seria una verdad sin dobleces, a la luz de los Juramentos que he prestado, siempre que permitais que aquellas que lo deseen acudan a nosotras para aprender el manejo del Poder Unico. Nuestra causa no es otra que la de afrontar el Tarmon Gaidon con toda la fuerza de que podamos disponer'

Shaeira dice 'a lo largo de la historia nos vimos forzados a enviaros una mujer de vez en cuando para borrar suspicacias y sospechas. Algunas acudían con deleite, para la mayoría era como un destierro, un castigo que a menudo no conseguían superar. Dudo que nuestras muchachas se inclinen voluntariamente por dicha opción, pero no les negaremos el acceso a la Torre siempre que después de ser instruidas se les permita volver a nuestros barcos'

Khalindira dice 'Entiendo el punto. Pero habeis de entender tambien que a lo largo de los siglos, nuestra misión ha sido conseguir que ninguna mujer sucumba por un mal uso del Poder y que no se dañe ni dañe a nadie.  No estaba en los planes de las Aes Sedai someterlas a una condena que implique el encierro entre cuatro paredes. Y seguira sin estarlo. Es mi decision y teneis mi palabra al respecto.'

Shaeira dice 'entonces estanmos de acuerdo en este punto, cierto?'

Khalindira dice 'Estamos de acuerdo en que se respete la decision de las mujeres, sin coacciones ni impedimentos'

Shaeira permanece unos instantes analizando lo dicho por la Amyrlin, es una mujer diestra en el manejo de las palabras y no quiere verse inmersa en un equivoco del que despues no podria desprenderse. Finalmente asiente y vuelve a llevarse los dedos a los labios.

Shaeira dice 'asi sea, este pacto queda sellado y como se ha dicho se hará. Pero hay mas'

Khalindira que ya esperaba algo así, se coloca bien la estola de siete colores y mira a la marina con intensidad.

Khalindira dice 'Era de esperar, si habeis venido en persona a parlamentar conmigo. Os escucho.'

Shaeira dice 'hasta mis oidos llegan rumores de que la Torre pretende manejar los hilos del Coramoor, a quien vosotros llamais Dragon Renacido.'

Sartek se tensa ante las oleadas de irritación que recorren el vínculo, mira a Khalindira y a la marina de soslayo pero no mueve un músculo.

Los ojos de la Kandoresa centellean peligrosamente ante las palabras de la mujer y sin cortesia alguna, levanta una mano perentoria que acalla a la Señora de los Barcos.

Shaeira fulmina a la Amyrlin con ojos refulgentes, pero decide no mostrar su contrariedad. Nadie deberia atreverse a cortar su parlamento, pero si cede aquí podra forzar el cabo mas adelante.

Khalindira dice ‘Por mas dudosas que sean las fuentes que esparcen esos rumores, y mas aun sabiendo que la Sombra trabaja incansablemente en este momento para destruir la paz y cooperación entre las naciones, habeis de saber que ese muchacho camina por el mundo sin guia de ningun tipo, no es tan voluble como para dejarse manejar por nadie. Lo que mis predecesoras hayan hecho sin duda ayudo a avivar el resquemor que sentia hacia nosotras, y ahora se mantiene alejado, a una distancia prudente que no lo enemista con la Torre pero que tampoco acerca posiciones. No deis por sentado un rumor, Shaeira din Ahelar, porque correis el riesgo de ensuciaros con el.'

Shaeira dice 'en ese caso entiendo que no habra ningun inconveniente para que nos reunamos con el y expongamos nuestras inquietudes.'

Khalindira dice 'Si el consiente en procuraros esa reunion, nada tendre que decir. Lo que tengais que exponerle no es asunto de mi incumbencia, como asi tampoco de la Torre Blanca.’

Shaeira calla el hecho de que es el Coramoor quien ha solicitado reunirse con los marinos y no a la inversa. Ignora los motivos de dicha petición, pero es un acercamiento con su pueblo del que por lo visto no pueden vanagloriarse las Aes Sedai que tanto presumen de tener ascendencia sobre todos los asuntos del mundo.

Shaeira dice ‘Entonces, en que punto estamos con respecto a las hostilidades que enfrentamos desde hace meses?’

Khalindira dice ‘Antes de llegar a ello, quiero saber que postura tomaran vuestras navegantes con respecto a las Hermanas, si continuaran negándoles el regalo de pasaje o permitirán el acceso a vuestras cubiertas?’

Shaeira dice ‘puedo perdonar la ignorancia porque nuestras costumbres no tienen por que haber trascendido. Las navegantes recibirán noticia de que pueden admitir Aes Sedai en sus barcos, pero en un principio me abstendré de imponer dicha obligación porque cada una de ellas es libre de aceptar regalo de pasaje de quienes quiera y cuando quiera. Si lo niegan, no tendrá que tomarse en cuenta como una agresion contra nuestro pacto. Si aceptan, no deberá tomarse como un antecedente para que todas deban proceder de igual modo.’

Khalindira dice ‘Ello deja abierta una puerta al rechazo constante.’

Shaeira dice ‘no contemplo la posibilidad de coartar la libertad de las mujeres sobre el gobierno de sus barcos. Ademas, dominando como dominais el talento del viaje… conprendo que poco uso le daríais a nuestros navios, es asi?’

Khalindira sabe que la marina ha soltado el ancla y que sera muy difícil moverla de su posición porque si sigue tirando solo conseguira que le pida contrapartidas.

Shaeira ve llegada su oportunidad, la que esperaba desde que tuvo que ceder.

Shaeira dice ‘’a menos que… permitáis que algunas de vuestras Aes Sedai acepten compartir nuestra cubierta y enseñar a mis detectoras aquellos tejidos que desconocemos y que a buen seguro serán útiles para la Ultima Batalla’
Khalindira sonrie con ironia, toda negociación con los Atha’an Miere requiere del maximo cuidado, pero con esta mujer estos cuidados han de extremarse. Sin embargo, hay momentos en donde la diplomacia falla y es necesario ir directo al punto, para que el otro entienda que esta negociando con un igual y no con un idiota.
Khalindira dice ‘Sois buena. Sois muy buena. Pero no creais que podeis subestimarme de ese modo, Señora de los Barcos. Os agradezco el cumplido de llamarme ignorante en mi propia cara, al menos veo que sois franca. Y es cierto, tal vez sea ignorante de muchas de vuestras costumbres, pero no lo soy respecto de una negociación. Y como vos tratais de ganar beneficios para los vuestros, yo velo por los intereses de la Torre Blanca. Asi que lo pondre claro: Quereis que mis Aes Sedai os enseñen tejidos que por otro lado vais a necesitar a cambio de un compromiso impreciso y librado a la buena voluntad o el humor de vuestras navegantes? No creo que sea un trato justo. Y no necesitais que os explique el por que. Por otro lado, si aceptase lo que me sugeris, vos no podriais obligar a vuestras Navegantes porque vuestras propias palabras hace un instante han dicho lo contrario. Entonces… A donde nos lleva esto? Creo que si quereis que la Torre Blanca adiestre a vuestras Detectoras en el uso de otros tejidos, vais a tener que proponer algo mas concreto. A fin de cuenta, nos acusan a nosotras de jugar con las palabras, pero veo que nada teneis que envidiarnos a las Aes Sedai.’
La Sede Amyrlin remata sus palabras alzando una ceja sin perder de vista la reaccion de la otra.

Shaeira inicia una sonrisa que no llega a sus ojos grises, y mueve la cabeza provocando un ligero tintineo de los medallones que denotan su rango.

Shaeira dice ‘hariais estragos entre los propios confinados si surcaseis los mares y arribaseis a los puertos para negociar. Pero hay algo que os ha pasado por alto. Mis palabras fueron exactamente que en un principio me abstendría de obligarlas y que no contemplaba la opción de coartar su libertad. Todo principio tiene un final, y si aceptáis mi propuesta, daré ordenes a las navegantes de que acepten regalo de pasaje de vuestras mujeres siempre que no intenten hacer prevalecer ningún tipo de prerrogativa en nuestros barcos.’

Shaeira comprende que debe soltar algo de lastre si no quiere hundir el navio de la negociación. Por encima de todo es necesario navegar junto a la Torre blanca en los difíciles tiempos que se avecinan y no tenerla por enemiga.

Shaeira añade ‘pero como a buen seguro hallareis que tampoco este es un compromiso firme y no sujeto a veleidades, me comprometo a mi vez que las detectoras, diestras en los tejidos que dominan los vientos y las tormentas, compartan sus conocimientos con las Aes Sedai. Y creedme si os digo, de buena fe, que podríamos solventar el peor problema que actualmente acosa el mundo, solo un escalon por debajo de la mano del Padre de las Tormentas que lo toca y agita: el clima’
La Sede Amyrlin se queda unos minutos pensativa, observando el cielo. Los cambios constantes en el clima, las tormentas intempestivas, las sequías seguidas de largas temporadas de copiosas lluvias. Todo ello pasa como un rayo por su mente, mientras considera cuanto podrían las Aes Sedai ayudar a la gente común y acercarse a ellas si se hicieran de tal conocimiento. Incluso aunque la mujer frente a ella parecería ganar mas en el intercambio, los beneficios para la Torre Blanca serian enormes. Empezando por acercarse a los mas necesitados, a la gente que sufre. Seria una forma también de reparar el daño al prestigio que las Aes Sedai sufrieron por la incompetencia de sus predecesoras.
El sol refulgiendo sobre uno de los tantos ornamentos de la Atha’an Miere la sacan de sus elucubraciones. Por primera vez la Amyrlin esboza una mueca parecida a una sonrisa y relaja la expresión de su severa mirada. Tras ello, y con una voz firme y clara, la Llama de Tar Valon proclama
Khalindira dice ‘La Luz nos ha guiado hasta aquí por el bien de nuestra gente, pero también de toda la humanidad que necesita de nuestra protección  para los tumultuosos tiempos que se avecinan. Estoy de acuerdo con el intercambio de conocimientos entre las Aes Sedai y las Detectoras de Vientos de vuestro pueblo, Insigne Señora. Solo pongo como condición que se reciba a las Aes Sedai instructoras como huéspedes y sean tratadas con el respeto pertinente. En ningún caso realizaran tareas inherentes a los Navíos, su única función será la de actuar como maestras. A cambio de ello, me comprometo personalmente a garantizar que las Hermanas que participen de este pacto traten con igual respeto a vuestras encauzadoras, quienes también deberán enseñar sus conocimientos en la misma medida y con la misma dedicación con que lo hagan mis hijas. Deberán actuar tanto unas como otras con fraternidad, sin vanidad, sin prepotencia y en el máximo marco de respeto. Vos y yo hemos dado hoy un ejemplo al respecto que sentara un precedente tanto para este pacto como para todos los tratos venideros. Por la Luz y mi esperanza de salvación y renacimiento, si aceptáis estas condiciones, tendréis mi palabra.’

Shaeira levanta despacio su mano derecha, toca con suavidad el pechoh de la Amyrlin para despues tocar el suyo y llevarse los dedos a los labios. Con una mirada de reconocimiento, invita a Khalindira a realizar el mismo ademan.

Sartek no pierde de vista en ningún momento la mano de la Atha’an Miere, nunca se sabe de dónde puede surgir una daga.

Khalindira imita el gesto con pulcritud, conocedora de la carga ritual que conlleva.

claiman se percata de que el reciente movimiento de la sede parece relajar a sus hombres y eso no le gusta, con un rápido gesto de su mano vuelve a llamar la atención, ha sido un momento de flojedad y no puede volver a repetirse.

Shaeira dice ‘vuestras hijas serán tratadas con el respeto que merecen, compartiran nuestro vino y la gracia de la Luz brillara para ellas en nuestras cubiertas. Acepto el pacto y el trato queda cerrado’

Khalindira dice ‘Teneis mi palabra, acepto el pacto y os invito a compartir mi mesa.’

Shaeira dice ‘que los vientos os sean propicios, Khalindira Sharvesham, Llama de Tar Valon, Guardiana de los Sellos. En el Leyenda de Corain tendreis siempre un lugar y una amiga’

Khalindira dice ‘Que la Luz os guie, Shaeira din Ahelar, a vos y a vuestro pueblo.’

Khalindira mira a su Guardiana que pone colofón al encuentro con los tres toques ceremoniales de la vara.

Sartek abandona su posición, se coloca junto a la Amyrlin, saluda con una inclinación de cabeza a la Señora de los Barcos y acto seguido acompaña el movimiento en el que Khalindira se da la vuelta y ambos quedan rodeados por la Guardia de la Torre, que cierra filas sin dejar un resquicio por el que pueda pasar un simple ratón.


El Maestro de Armas de los Atha’an Miere avanza hacia su Señora, se posiciona a su lado y juntos dejan atrás el lugar donde acaba de sellarse la paz entre la Torre blanca y el Pueblo del Mar.



lunes, 30 de mayo de 2016

De Claiman. Ser o no ser Gaidin.





Luego de terminar sus tareas en los establos Claiman regresa a su cuarto en las estancias de la guardia de la torre, sin embargo la conversación mantenida con Sarteck, aquél que dijo ser el gaidin de la sede retumba de forma constante en su cabeza, ser un guardián? protejer la vida de una Aes Sedai? La verdad es algo que nunca había entrado en sus planes y no está seguro de que pensar.
Recostado en su camastro Claiman observa a sus compañeros ponerse en marcha, la guardia de la torre no descansa y aquellos a los que les toca el turno de noche salen en estos momentos de los dormitorios, en silencio se da media vuelta e intenta conciliar el sueño.
Sueños inquietos sacuden al joven durante toda la noche y se despierta antes de que salga el sol, quizá sea demasiado temprano pero está convencido de que el sueño no lo volverá a acoger en su seno y decide ponerse en marcha ya, aún tiene unas horas libres hasta tener que presentarse en su puesto de bigilancia.
Tras horas y horas de patrulla, Claiman no necesita de luz alguna para distinguir los pasillos y orientarse a lo largo de la inmensidad de la torre, no está seguro si puede hacer lo que va a hacer pero encamina sus pasos hacia la biblioteca.
una vez en las puertas de la biblioteca, Claiman hace un alto, su padre le había enseñado a leer y a admirar un buen libro, incluso le había inculcado un cierto afán por poseer libros, por culturizarse y comprender el mundo que lo rodea, observa con atención el edificio que se alza ante él, la magnitud de este es innegable, no obstante, después de la propia torre, la biblioteca es el edificio más grande en el recinto, contiene despachos y salas de trabajo y se rumorea que hay tantos cuartos secretos como secciones abiertas.
Claiman sabe que el acceso a la biblioteca no es total para los visitantes y que hay secciones cerradas, pero no tiene la menor duda, en ella se alberga una de las mayores, si no la mayor, colección del saber del mundo.
Tras un buen rato rebuscando entre centenares de documentos, Claiman se fija  por fin en un título que lo hace detenerse.
Los guardianes
Lee y relee el documento hasta comprender lo que significa ser un Gaidin y las ideas, los pensamientos, las palabras de Sarteck vuelven a retumbar en su cabeza, sin embargo, se percata de que no tiene tiempo para pensar, debe dar el relevo a uno de sus compañeros e iniciar su turno de guardia, no hay descanso, como la rueda, la actividad en la Torre Blanca no se detiene, y La Guardia tampoco.


domingo, 29 de mayo de 2016

De Claiman y Sartek. Pretensiones y espadas rotas.





Claiman se encuentra en el establo, dispuesto a cumplir las órdenes de su capitán, cuidando y procurando que los caballos de la torre se mantengan en buen estado. Claiman cepilla en primer lugar a su propio caballo, aquel que su padre le regaló antes de marcharse, sus movimientos son suabes y precisos, manteniendo una actitud relajada. El animal se siente seguro y no muestra ningún síntoma de nerviosismo mientras su jinete lo almohaza.

Claiman termina con su caballo y se dispone a comenzar con otro.

Rhamdashar piafa sonoramente desde su cuadra

Claiman se percata del nerviosismo de uno de los animales, y se acerca decidido pero cauteloso, un caballo nervioso puede resultar peligroso.

Rhamdashar cocea la portezuela del cubículo

Claiman observa al caballo con extrañeza, algo lo mantiene asustado. Estira una mano con la intención de tranquilizarlo e intenta rascarle la cabeza.

Tras la noche en vela pensando en lo sucedido entre él y Khalindira, Sartek entra al establo y percatándose de la intención del hombre, se acerca a él en dos zancadas.

Sartek dice 'quieto'

Claiman se sobresalta pero recupera la compostura de inmediato.

Sartek pone una mano imperativa en el brazo  del hombre, mientras con la otra calma a Rhamdashar, acariciándole el hocico.

Sartek dice 'qué te proponías hacer, muchacho?'

Claiman observa al hombre con extrañeza.

Claiman dice: lo que me mandaron, ayudar en los establos. Se lo veía nervioso y yo..., en fin, solo intentaba tranquilizarlo'

Sartek dice 'no sabes distinguir un caballo que no se dejará tocar por nadie que no sea su dueño?'

Sartek estudia al hombre y deja una mirada fija en sus ojos.

Claiman mantiene la mirada fija a su vez en el recien llegado.

Rhamdasahr se calma con solo el contacto de la mano de su dueño.

Claiman dice: mi padre lo habría visto..., yo, bueno, no tengo tanta experiencia en esto'

Rhamdashar piafa suavemente, hociqueando el hombro de Sartek.

Sartek dice 'no tienes a nadie que te enseñe aquí, que te guíe? Lo que ibas a hacer es peligroso'

Claiman dice: quien me guíe?, mi capitán me guía'

Sartek dice 'tu capitán? perteneces a la guardia de la Torre?'

Sartek mira la indumentaria de trabajo de Claiman, sin ningún distintivo.

Claiman se cuadra ante el hombre pensando que puede tratarse de un superior, dándose cuenta de lo tarde que ha reaccionado.

Sartek le hace un ademán tranquilizador, pero no le critica el saludo.

Claiman dice: así es, yo..., estoy al servicio de la guardia, señor.

Sartek dice ‘pues no soy tu instructor, ni tu entrenador, ni tu maestro, pero he visto cómo te acercabas al caballo y me permito decirte que jamás debes aproximarte a un animal de guerra si no está su dueño. Te va la mano en ello, si no la vida'

Claiman hace nota mental del consejo que acaba de recibir, sabe que cuando se habla de animales, todo debe ser tenido en cuenta.

Claiman dice: siempre es bueno aprender cosas sobre caballos, la verdad es que en mi aldea simplemente entrenábamos caballos de viaje, nunca animales tan fuertes'

Sartek se recuesta en una de las columnas del establo.

Claiman observa la predominante musculatura del animal.

Claiman dice: no cabe duda de que ha sido bien entrenado'

Sartek dice 'y dime, de qué aldea eres y por qué trabajas en las cuadras?'

Sartek palmea el cuello de rhamdashar.

Claiman dice: la aldea..., ya no importa, ahora mi vida está hunida a la torre..., en cuanto a vuestra segunda pregunta, eso me ordenó mi superior, entrenar duro para servir a la sede y guardar de los caballos. Esas son mis funciones en la guardia'

Sartek levanta la mano para interrumpir al hombre, y es ahora cuando Claiman se detiene en analizar con la mirada al soldado que le habla, se trata de un hombre que aparenta origen norteño , alto y delgado, de pelo moreno y ojos verdes.

Sartek dice 'el pasado siempre importa, muchacho,  nunca pierdas de vista de dónde procedes para saber a dónde quieres ir. ya me imagino que os inculcan todo eso de que al entrar aquí se borra todo lo demás'

Sartek menea la cabeza con vigor.

Claiman dice: tampoco se puede decir que mi procedencia me vaya a abrir demasiadas puertas, la aldea de Darein  no es precísamente un lugar de famosos guerreros o familias poderosas

Sartek dice 'por de pronto te ha abierto una, muy grande, no es cierto?'

Claiman dice: no mas que a cualquier muchacho que quiera alistarse en la guardia, no más que cualquiera que quiera luchar por la sede si es necesario'

Sartek suelta una risa carente de alegría, casi irónica.

Sartek dice 'luchar por la Sede?'

Claiman dice: el oscuro se encuentra en cualquier lado, es necesario defender a la torre con todas nuestras fuerzas, luchando si llega el momento, o manteniendo el orden'

Sartek dice 'desnúdate de tanta palabrería, muchacho, cuál es tu nombre?'

Claiman dice: mi nombre es Claiman, señor'

Sartek dice 'voy a decirte algo Claiman de la aldea de Darein'

Claiman escucha al hombre con interés.

Sartek dice 'no somos más que herramientas, unas veces útiles, otras inútiles como una espada rota, forjarse de grandes pretensiones no nos da más valor ni como personas ni como soldados. El Oscuro toca el mundo? que la Luz me ciegue, por supuesto. Que las naciones están en guerra unas con otras y se destrozan cuando el Tarmon se avecina? por supuesto. Y qué? seguiremos siendo jodidamente humanos, jodidamente vulnerables. Lo único importante es el tesón, la lealtad y el respeto '

Claiman se siente turbado ante las palabras del hombre.

Sartek aguarda alguna respuestta, alguna reacción

Claiman se queda sin palabras ante la seguridad del desconocido.

Sartek le muestra las manos a Claiman.

Sartek dice 'qué ves aquí? ves algo?'

Claiman observa las señales inconfundibles de numerosas batallas que se ven en las manos del que cree soldado y piensa en la cantidad de sangre que tuvo que ver.

Claiman dice: vos también servís a la torre?'

Sartek dice 'no me has respondido, qué ves en mis manos?'

Claiman dice: muerte, sufrimiento, guerra, veo..., dolor, el dolor de un soldado. Veo que teneis una vida sufrida, señor'

Sartek dice 'no, Claiman, eso no lo ves, lo intuyes, lo único que ves son cicatrices, las mismas que percibirías en las de un herrero, o un curtidor, o quizá en las de un verdulero que se haya cortado. La vida no requiere de tanta grandilocuencia, muchacho '

Claiman desvía la mirada a los ojos del hombre, donde se encuentra con la mirada profunda de quien ha visto la muerte muy de cerca.

Claiman dice: no hace falta intuir mucho para saber que no sois ni verdulero ni curtidor'

Sartek se ríe, ahora sí con ganas y palmea el hombro de Claiman.

Claiman dice: que en vuestro caso     la expresión de "espada rota" no es un decir'

Sartek dice 'me gustas, Claiman, y quizá cuidar caballos empieza a ahogarte'

Claiman se acerca a su propio caballo y acaricia lenta pero fírmemente la testúz del animal.

Claiman dice: ellos me gustan, saben cosas, y..., al fin y al cabo, esas fueron las órdenes que se me dieron no? No es el deber de un soldado ovedecer?'

Sartek dice 'así es, siempre y por encima de todo, bien lo sabes, pero yo voy a darte otra orden'

Claiman se cuadra esperando la orden.

Sartek dice 'en breve organizaré una expedición, una comitiva para la Amyrlin, un encuentro con el pueblo Atha'an miere. Necesito la guardia de la torre, y te quiero en esa comitiva, quiero ver qué sabes además de cuidar caballos'

Claiman dice: Eso..., Deberá decidirlo mi capitán, Señor, si él lo autoriza para mí sería un placer’


Sartek dice 'tu capitán autorizará lo que el Gaidin de la Amyrlin le solicite'

Claiman dice: Entonces...

Claiman se queda boquiabierto por lo que acaba de escuchar.

Claiman dice: Vos sois el gaidin de la Sede?'

Sartek dice 'sartek derasar, ahora mismo soy sartek derasar. Si estás dispuesto a emprender esa misión, veré si tienes lo que hay que tener para ser un cachorro de la Torre '

Claiman dice: Haré todo aquello para lo que se me reclame, Señor’

Sartek dice 'podrías por una vez no ser tan protocolario y decirme de verdad lo que piensas?'

Claiman se queda descolocado por la frase pero reacciona rápidamente.

Claiman dice: No estoy siendo protocolario, Señor, esas son mis intenciones reales. Estoy entrenado para defender a la Torre porque eso es lo que yo quise, sin más. Y cumpliré con ese entrenamiento y con mi deseo’

Sartek dice 'pues tendrás que rellenar esas intenciones, si no hay nada más en la mente y en el espíritu, no tendrás nada de lo que desprenderte cuando sea necesario para saber si realmente vales. Porque todo cuanto dices es muy loable, pero no te servirá si algún día has de ser un guardián '

Claiman dice: Un Guardián? Yo..., Bueno, eso nunca había entrado en mis planes’

Sartek dice 'no quieres luchar contra el Oscuro, muchacho? entonces, no serás útil defendiendo una ciudad. Piénsalo, me gustará verte con una espada en las manos'

Claiman dice: Lo haré, realmente resulta interesante’

Sartek asiente, ya pensando en otro asunto.


Claiman susurra 'Guardián...'

Claiman se imagina un futuro al lado de una Sedai.

Sartek dice 'hablaré con tu capitán... y ahora.. puedes tocar a Rhamdashar'

Sartek reposa la mano en el cuello de su caballo

Claiman se acerca al animal y lo palmea suavemente.

Rhamdashar permanece impasible.

Sartek dice 'y recuerda, nunca si no estoy yo'

Claiman dice: Lo recordaré. Solo espero que no ensucie  demasiado su cuadra, o el problema será mío’


Sartek abre la portezuela de la cuadra, ensilla a Rhamdashar con gestos rápidos y precisos y monta, es entonces cuando, al percatarse de la intención del gaidin de partir Claiman SE APARTA de su camino.

Sartek sonríe al soldado, y con un leve toque de sus rodillas, guía al caballo hacia la salida.

Sartek dice 'que la paz propicie el uso de tu espada, claiman '

Claiman dice: que la luz os guíe, Sarteck'