El camarote de la Señora de los Barcos
El camarote es grande. Se va estrechando cada vez mas hasta llegar al final
donde hay una cama empotrada y oculta tras un delicado dosel de seda sharani.
La unica escotilla esta a un lado de esa cama como una aureola , tiene una
cortina azul brillante que se mece levemente dejando pasar algun rayo de luz.
Hay tambien luz artificial, una esfera de diamantes emite un destello roto en
pedazos. Protegida tras una vitrina de cristal, la huella de las diferentes
Señoras se muestra en forma de joyas que han perdurado despues de su relevo o
desaparicion: La diadema del Aroma de los Ocho, el sello de la familia Dashar,
un brazalete con el emblema de los Jubai, una pequeña perla de la que fue la
Señora mas joven. El emblema del clan Korain destaca entre todas ellas por ser
el de la Señora actual.
Shaeira abre la puerta del camarote y se encuentra con su esposo que acaba de ponerse de pie.
Shaeira dice 'y bien?'
Shaeira señala a Jehrmien con un indice acusador, pero en sus ojos se refleja el alivio de verlo mas restablecido
Jehrmien se queda quieto cuando su esposa irrumpe en el camarote, tras lo cual su expresion se vuelve contrita.
Shaeira dice 'jugando a ser valiente?'
Shaeira da un par de pasos decididos hacia el.
Jehrmien mira el dedo de su esposa fijamente y luego la mira a los ojos.
Jehrmien dice 'Acercate un poco mas y te lo muerdo...'
Shaeira continua acercandose hasta que la yema del dedo roza su pecho vendado.
Jehrmien coge la mano de la Señora de los Barcos y se lleva su dedo a la boca, mordiendoselo suavemente.
Shaeira dice 'estas loco, Jehr? dudo mucho que estes en condiciones de levantarte ya'
Jehrmien le da la vuelta a la mano de su esposa, con el dedo aun entre sus dientes, y hace un leve movimiento con su cuerpo, como si fuera un pez en un anzuelo.
Shaeira retira la mano con expresion disgustada.
Jehrmien suspira profundamente y mira a su esposa con cierto malhumor ahora.
Jehrmien susurra 'Amargada...'
Shaeira se planta en jarras, silenciosa, y se da la vuelta como para irse.
Jehrmien arquea ambas cejas sorprendido.
Jehrmien dice 'Y bien? Te vas ya? Tan solo me reprochas, y luego te marchas sin mas? Y que haces con esa blusa, por todas las tormentas que he atravesado en mi vida?'
Shaeira se vuelve de nuevo aunque con la mano en el pomo de la puerta
Shaeira dice 'si te fijaras en lo que hay mas alla del ojo de buey, puesto que decidiste ponerte en pie, verias que avistamos tierra hace un rato'
Shaeira suelta el pomo y se acerca a Jehrmien
Shaeira dice 'has dormido mucho, esposo'
Jehrmien se encoge de hombros, como restandole importancia.
Jehrmien dice 'Que importa? Soy un hombre sin barco... Shae'
Shaeira resopla y salva la distancia que los separa hasta rozar su cuerpo.
Una nube de tristeza enturbia la mirada del Maestro de Armas.
Shaeira dice 'escuchame bien, Jehrmien, escuchame maestro, no es propio de ti lamentarte asi, no es algo que te caracterice, recuerda cuantos hombres valerosos se miran en ti? donde esta tu fuerza, donde esta tu empuje?'
Shaeira alza la cabeza para mirarlo a los ojos.
Jehrmien dice 'Mi empuje le puso un collar en el cuello a Relvana. Mi empuje envio el Leyenda al fondo del Mar. Mi empuje no alcanzo para salvar a mi familia. Y mi empuje no puede evitar que me arrastres a las tierras de los confinados a vayan los vientos a saber que asuntos, cuando deberia estar trabajando en reconstruir nuestro navio y reclutar una nueva tripulacion. '
Jehrmien sostiene la mirada desafiante.
Shaeira da una fuerte palmada en el torso de su esposo, por encima de las vendas.
Jehrmien encaja el golpe pero no mueve un musculo en su rostro.
Shaeira dice 'no tienes por que seguirme ahora que estas en pie y dispuesto a dar guerra, Jehrmien, embarca en alguno de los centellas que navegaran junto a las Doce y haz que te lleven a Tremalking, vete a nuestro dique donde ya tienes un navio en construccion y comienza a dar ordenes a diestro y siniestro hasta que tengas a todos los marinos en tierra trabajando en terminarlo'
Shaeira dice 'es eso lo que quieres?'
El rostro de Jehrmien se ilumina entonces.
Jehrmien dice 'Por mucho que me cueste separarme de ti en este momento, si, es lo que quiero. Y es lo que ambos necesitamos, estrellita'
Jehrmien sonrie con ternura a su esposa ahora.
Shaeira vuelve a resoplar y simula una expresion de desagrado, aunque sus ojos sonrien
Shaeira se apoya en el torso de su esposo.
Jehrmien rodea con sus fuertes brazos a la mujer y la mece levemente.
Jehrmien susurra 'Sera poco tiempo, Shae. Pero necesitamos un navio de guerra fuerte y con una tripulacion bien entrenada, visto lo visto. Y tu, ademas, no deberias desplazarte en este cascaron ceremonioso y poco maniobrable. '
Shaeira dice 'esposo, comprendo lo que dices, pero sabes tan bien como yo, por mucho que te disguste, que no puedo reunirme con las Doce en una cuestion tan urgente como esta si no es en el Jendai, enseguida me harian de menos. te hice caso, estamos llegando a los Dedos del Dragon, no temas'
Jehrmien da un beso tierno a su mujer en la frente antes de soltarse y dirigirse hacia un tocador atornillado a los tablones del suelo.
Jehrmien dice 'A ti nadie te hara de menos si no lo permites, Shae. Y considerando las actuales circunstancias, y que las Doce por mas necias que a veces se muestren, saben de maniobras navales, creo que estaran de acuerdo en dejar el Jendai en Tremalking. Tu seguridad es primordial, amor. '
Shaeira lo ve hacer, dando gracias a la Luz por su recuperacion, aunque aun se le nota muy dolorido.
Jehrmien coge unos pantalones de seda dorada amplios y comienza a vestirlos mientras prosigue, tratando de no evidenciar el dolor que sus costillas le causan al moverse.
Shaeira iba a proponerle ayuda, pero un hombre no permite que nadie le ayude a colocarse los pantalones
Jehrmien dice 'Nuestro pueblo esta sufriendo durisimos golpes todos los dias. Si fueras capturada o peor aun, si el Jendai fuese hundido y tu capturada o ejecutada, seria un golpe simbolico que aniquilaria la moral de nuestra gente. '
Shaeira dice 'si, mi vida, eso ya lo argumentaste no hace demasiado... el problema es que ahora estamos aqui, que no tengo otro barco del clan cerca, no puedo abordar a uno de las Doce y sabes bien por que... te prometo que en cuanto termine esta reunion y volvamos a puerto, me instalare en el segundo del Korain '
Jehrmien se ajusta el pantalon a la cintura, y acomoda en el fajin algunos objetos, como una bolsa con monedas, una daga curva y algunos aparejos pequeños.
Shaeira entonces si, rehace el nudo del fajin de su esposo, aunque en realidad no hace falta, pero es un modo de estar cerca de el y suavizar las diferencias.
Jehrmien dice 'Es mas facil lograr que un tiburon coma algas que convencerte. Sea como sea, esto me dara la urgencia necesaria para botar el nuevo Leyenda lo antes posible. '
Jehrmien la deja hacer, sin perder de vista la intencion que la lleva a actuar de ese modo.
Shaeira dice 'no es una cuestion de convencimiento, esposo '
Jehrmien suelta una carcajada.
Jehrmien dice 'No, claro. Es cuestion de sentido comun. Anda, dilo'
Shaeira arquea una ceja en un gesto que le da una expresion casi infantil
Shaeira susurra 'voy a apretar ese nudo hasta que pidas clemencia'
Jehrmien sacude la cabeza aun risueño y antes de que tire mucho del fajin, la coge de ambas manos y la acerca a el.
Jehrmien dice 'En unas semanas estare de vuelta surcando este jodido Mar para rescatarte de esos pelicanos desplumados, lo prometo. '
Shaeira dice 'ya te he dicho que...'
Jehrmien besa a su esposa en los labios, acallando los argumentos en defensa de las 12. El beso se prolonga unos segundos, hasta que la mujer se relaja.
Shaeira susurra 'eres un bribon, Jehrmien din Ahelar'
Jehrmien sonrie estrechando aun mas a su esposa.
Jehrmien dice 'Y tu eres la sirena que me encanta en alta mar'
Shaeira apenas puede hablar con la cara contra el pecho del hombre pero se las apaña para murmurar:
Shaeira dice 'Jehr, dejame hablarte de algo, y lo digo en serio'
Jehrmien se detiene en su hacer a regañadientes.
Shaeira se aparta un poco y lo mira, seria.
Shaeira dice 'hay dos cosas que debes saber'
Jehrmien asiente sin hablar, recuperando la seriedad, ya que nota que Shaeira va a hablarle y no como esposa.
Shaeira dice 'una, he enviado una misiva a la Sede Amyrlin para que nos proporcione las Aes Sedai que pactamos a fin de que enseñen a nuestras Detectoras a utilizar tejidos ofensivos '
Jehrmien susurra 'Oh, que maravilloso... ademas de pelicanos, ahora tambien trataremos con guacamayos chillones... '
Jehrmien que todavia la tiene sujeta de las manos, sostiene mas fuerte el agarre al notar que Shaeira tiene toda la intencion de volver a darle un palmetazo.
Shaeira rechina los dientes sabiendose descubierta en sus intenciones, y prosigue:
Shaeira dice 'por favor, Maestro, es importante lo que te estoy diciendo, sabes que necesitamos esos conocimientos contra los Seanchan, y no hay nada que discutir '
Jehrmien dice 'No lo discuto, Ilustre Señora de los Barcos, solo trato de prepararme mentalmente para tan insignes visitantes. '
Jehrmien utiliza un tono solenme, aunque en sus ojos aparece un brillo divertido.
Shaeira susurra 'con un poco de suerte estaras en un bote remando hacia Tremalking '
Jehrmien asiente y se pone serio entonces.
Jehrmien dice 'Lo comprendo, de veras, Shae. Y por poco que me simpatice tener a esas mujeres metiendo las narices en cada cesta de pescado, entiendo que es realmente importante para nuestro pueblo toda la ayuda que puedan brindarnos. '
Jehrmien suelta entonces a su esposa, y adopta una postura mas erguida.
Shaeira asiente, agradecida, necesita el apoyo de su Maestro de Armas en este, como en tantos asuntos
Shaeira dice 'y dos. El Coramoor quiere reunirse conmigo... necesito tu consejo, no se donde ni como, ese hombre me da miedo aunque no lo haya visto nunca... que sugieres?'
Jehrmien coge la pipa del fajin y una bolsita de tabaco y comienza a rellenarla pensativo, tomandose unos instantes para responder.
Shaeira espera sin apremiarlo, sabe que el hombre es reflexivo y justamente eso es lo que ella precisa.
Jehrmien dice 'Sabes donde esta ahora?'
Shaeira levanta ambas manos en un gesto de negacion
Jehrmien aprieta el tabaco dentro de la cazoleta y hace un gesto con los labios, presionandolos un poco.
Jehrmien dice 'Como se ha comunicado contigo, Shae?'
Shaeira dice 'envio una misiva a traves de Harine hace semanas, esposo, no puedo retrasarlo mas'
El gesto del rostro del atha'an miere se vuelve acre.
Shaeira pasa por alto la mueca de Jehrmien
Jehrmien dice 'Bien, pues respondele tu, y hazlo directamente. No dejes que Harine tome el control de la situacion ni se arrogue resultados que no le son propios. Ese es mi primer consejo, mi Señora. '
Jehrmien prende la pipa y da varias caladas para que el tabaco quede bien encendido.
Shaeira dice 'muy sensato y acertado, ciertamente, y no, no lo hare '
Jehrmien suelta unas volutas de humo, y prosigue.
Jehrmien dice 'Por otro lado, has de conseguir que el Coramoor se desplace hasta alguno de nuestros barcos. No sera bien visto que os reunais en tierra. No esta bien que tu lo aceptes, y peor seria aun que el despreciara la hospitalidad de nuestro pueblo y nuestras tradiciones, Shae'
Shaeira dice 'coincido contigo, es lo que habia pensado, no puedo aceptar un encuentro en tierra porque por mas que lleve conmigo una comitiva de Atha'an Miere, nunca sabria si se muestra respetuoso con nuestra gente a bordo. No voy a rebajarme ante el en ningun sentido, por mas Coramoor que sea y haya llegado a cumplir la profecia Jendai'
Shaeira susurra 'ademas, jamas me sentiria comoda igual que me paso con la Sede Amyrlin, pero en aquella ocasion era necesario un encuentro en tierra'
Jehrmien da otra larga calada a su pipa y asiente repetidas veces.
Jehrmien dice 'Ademas, Shae, deberias esperar a mi regreso. Seguramente habremos de discutir no solo temas de comercio, apoyo naval o asistencia, sino tambien estrategias de combate, y creo que me corresponde estar presente para ocuparme de mis responsabilidades y para aconsejarte. Ese hombre es el Coramoor, Shae. Sera una negociacion muy dificil. '
Shaeira dice 'quiero que estes presente, pero no se si podre dilatarlo tanto, todo se esta precipitando, esposo, tu mismo notificaste la proximidad del contingente seanchan... ve a Tremalking, haz lo que debas hacer y reunete conmigo, aunque tengas que acoger a bordo a tres o cuatro Detectoras que hagan volar tu barco '
Jehrmien apoya la pipa en un mueble y se acerca a su esposa.
Jehrmien dice 'Volvere a ti antes de que la luna vuelva a estar menguante, amor. Pero, por si no pudieras evitar el encuentro, bajo ningun punto lleves Aes Sedai a las negociaciones. '
Shaeira niega con rotundidad
Shaeira dice 'no se por que habria de hacer eso, las Aes Sedai no tienen agua que achicar en esta nave, esposo'
Jehrmien dice 'Eso lo se yo, lo sabes tu. Pero no ellas. Y si alguna de ellas estuviera presente, las Doce podrian preguntarse si hay algun acuerdo oculto con la Amyrlin que no has informado. Y te arrastraria al centro de una Tormenta que no necesitamos. '
Shaeira dice 'no estaran presentes, no temas, ni siquiera creo que haya alguna a bordo. Se que ellas me meterian en cualquiera de sus maquinaciones sobre todo si tenemos en cuenta que, por lo que se rumorea, el Coramoor no quiere trato con su Torre Blanca. Sea como sea, no les dare esa oportunidad '
Jehrmien sonrie a su mujer, en sus ojos hay un brillo de orgullo por ella.
Jehrmien dice 'Se que no lo haras, estrellita. Pero es mi deber aconsejarte. Y ahora ven, y despide a tu esposo como la Luz manda. '
Shaeira sonrie ampliamente y se acerca insinuante a su esposo mientras susurra 'bien, pero luego vendras conmigo al puente, te sentara de maravilla tomar un poco de aire'
Jehrmien sonrie con intencion a su mujer, al tiempo que suelta el fajin.
Jehrmien dice 'Luego... luego... ocupemonos de este viaje primero...'
Shaeira se rie, tanto vestirse para nada.
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viernes, 9 de junio de 2017
domingo, 4 de junio de 2017
De Shaeira y Dannahieri. Remordimientos.
El palo mayor
La vista desde aquí es espléndida, pero alrededor de la cofa
se producen cambios constantes que no hacen de este punto un lugar muy
agradable. La detectora del Jendai enseña a dos
jóvenes mujeres a encauzar
gruesos hilos de aire que sacuden las velas altas. De vez en cuando una potente ráfaga de viento
provoca que las tres se tambaleen, y en
otros momentos grandes goterones de
lluvia las dejan totalmente empapadas. La guarda que la maestra ha tejido por debajo de su posición, impide que
estos cambios afecten a la tripulación que se mueve afanosa en cubierta.
Dannahieri mira a la detectora enseñar a esas dos aprendizas
y recuerda a su madre, como pasaba horas con dos aprendizas y una de sus
hermanas haciendo algo que para ella era muy misterioso, algo relacionado con
el poder... Pensando en ella, recuerda el regalo que intentó negociar para su
cumpleaños, el libro que, creía estaba relacionado con eso que tanto la apasionaba.
Ese libro que tiene en la litera, a un precio más alto que el que estaba dispuesta
a pagar. Siente grandes remordimientos: ¿un precio justo la vida de un niño que
puede encauzar? ¿qué él le cuidará? ¡Maldito confinado con sus malditos precios
justos! Y ahora su madre no está acá para hablarle, ¿en quién podrá confiar? Mira
desde lo alto y ve a la mujer que más admira luego de su madre y antes de las
gemelas. Shaeira se encuentra en la proa, bajará a hablarle, si puede.
El casco de Proa
Dannahieri remonta la empinada proa con la ayuda del
pasamanos. El balanceo aquí es considerablemente más acentuado, pero la fuerza
de la costumbre hace que, más que agarrarse, acaricie el cabo que afirma las
velas. A lo lejos ve la no tan lejana tierra de Tear y cree divisar los Dedos
del Dragón perfilados contra el cielo más oscuro en la línea donde se junta con
el horizonte. Hermosas aves marinas multicolores sobrevuelan el barco emitiendo agudos chillidos. Añora el baile de las mareas y la canción del
viento en alta mar.
Shaeira, con los ojos entrecerrados observa la línea de la
costa ya cercana de Tear , se la ve molesta y preocupada.
Dannahieri, al entrar la ve molesta, y se queda mirándola
pensativa, tal vez sus asuntos no son tan importantes como los que aquejan a la
señora de los barcos... Intenta no hacer ruido, pero su preocupación la
traiciona y se le escapa un suspiro más fuerte de lo normal.
Shaeira oye un suspiro, se gira y descubre a la aprendiza detrás
de ella, mirándola. Dice 'tienes algún recado para mí, niña?'
Dannahieri dice 'este... yo... No exactamente, señora... -titubea
un poco- me preguntaba si podía hablaros de un asunto particular.'
Shaeira no responde al momento, mira de nuevo hacia la
costa, y solo después presta toda su atención a Dannahieri: 'de que se trata?'
Dannahieri luego de ver que la Señora mira al mar, cuando le
habla se siente aliviada. Aunque para ella es difícil tratar este tema, sabe
que debe hacerlo, para esto la dejó sola su padre, para que creciera, y una
mujer no se guardaría algo tan importante como lo ocurrido, así que con
esfuerzo dice 'de cuando estuve en tierra, en el refugio... Me ocurrió algo tan
extraño.' Titubea otra vez, y en su cara se refleja la preocupación.
Shaeira pone una mano en su cadera, justo encima del nudo de
su colorido fajín, y anima a la aprendiza con la mirada. Dice 'te escucho, que
es eso tan extraño'
Dannahieri dice 'veníamos con Dangeria de ver la estatua de
la montaña, y de vuelta se me ocurrió pasar a ver a Kirne. Me gustan sus dulces
y cuenta buenas historias. -Se sonroja levemente-. 'pero en la isla había un
confinado que tenía muchos libros, y los vendía...
Shaeira frunce el ceño de manera muy marcada. Dice 'sigue'
Dannahieri continúa solo obedeciendo una orden, porque al
ver el ceño fruncido de la Señora, piensa que tal vez esto no fue una buena
idea: ‘se me ocurrió que podría comprarle uno a mi madre, para su cumpleaños,
-aclara enseguida-, si volvía a verla. Pero cuando le pregunté al hombre el
precio de este libro’ Susurra 'me pidió... Me pidió la vida de algún hijo que
tenga en el futuro si es que este puede encauzar!'
Shaeira termina colocándose en jarras, su expresión ahora es
tormentosa, como un cielo a punto de venirse abajo por una tempestad: 'puedes
repetirme eso?'
Dannahieri dice 'que me pidió la vida de algún hijo que
tenga en el futuro que pudiera encauzar, para que él lo cuide y lo salve de
morir... -pone cara de espanto, y en sus ojos se refleja la tormenta de la
mirada de la señora'
Shaeira permanece en silencio un largo rato, como para medir
la templanza de Dannahieri, mirándola directamente a los ojos. Luego susurra 'y
que fue lo que tú le respondiste?'
Dannahieri se apresura a continuar: ‘obviamente rechacé
dicho trato, con eso no se juega, es el destino de nuestro pueblo’.
Shaeira dice 'te atreviste a mencionarle a un confinado cual
es o deja de ser el destino de nuestro pueblo! Es eso lo que me estás
diciendo?' Una fuerte racha de viento hace tintinear los medallones de la
Señora.
Dannahieri dice 'no, le dije que no podía aceptar una cosa
así porque ese niño sería un peligro para todos'. Se encoge ante el sonido de
los medallones, que le recuerdan la autoridad de su interlocutora.
Shaeira dice 'dime como era exactamente ese hombre, niña,
quiero todos los detalles, sobre todo si vestía de negro ' Hay apremio y
rotundidad en el tono de Shaeira
Dannahieri dice 'pues... era un viajero que andaba con un
fardo al hombro, me pareció extraño que no lo dejara en todo el tiempo que
estuvimos en la posada.'
Shaeira dice 'es todo cuanto puedes decirme?'
Dannahieri dice 'parecía cansado de tanto recorrer lugares,
sí, señora, lo siento mucho. Pero sus palabras me dejaron como pez fuera del
mar y no puedo recordar mucho más'. Luego de hacer un esfuerzo, añade: 'y ahora
que recuerdo... intentó averiguar mi situación en singladura, parecía conocer
las costumbres de las mujeres de nuestro pueblo. Le dije que no eran de su
incumbencia’.
Shaeira vuelve a guardar silencio, pero ahora es un silencio
tan frio que podría cortar el viento.
Dannahieri se pregunta si ha hecho bien en confiarle esto a
la señora de los barcos.
Shaeira dice 've y traeme ese libro inmediatamente '
Dannahieri corre a su camarote, busca en el baúl de debajo
de su litera y extrae el libro que en este último tiempo ha llegado a odiar.
Vuelve corriendo donde la Señora y se lo entrega, Diciendo 'lo guardé porque,
si bien no acepté el trato, este hombre me lo dejó igual, diciendo que en el
futuro podría cambiar de idea.'
Shaeira toma el libro y lo hojea, a ella le fascinan los
libros y ha visto muchos como este.
Shaeira dice 'y ¿por qué te ofreció semejante libro? ¿por qué
algo que a primera vista tiene que ver con el Poder?' Hace un gesto brusco con
la mano, como si golpeara una superficie.
Dannahieri dice 'no lo sé, le dije que buscaba un regalo
para mi madre, que a ella le gustaba leer de todo’. Una sonrisa leve aparece en
los labios de la joven al recordar a su madre ocupando su tiempo libre en devorar
libros como quien devora crema de ostras.
Shaeira dice 'ni siquiera tendrías que haberte quedado el
tiempo suficiente como para que ese hombre llegara a poder regalarte un libro '
Dannahieri borra al instante la sonrisa.
Shaeira dice 'incauta'
Dannahieri se siente desanimada, sabe que es cierto, pero en
ese momento no se le ocurrió, solo pensaba en lo que le interesaría a su madre.
Afligida, baja la mirada.
Shaeira dice 'agradezco que hayas venido a contármelo, si
bien es un poco tarde, tendrías que haberlo hecho entonces mismo, cuando podíamos
averiguar quién era’.
Dannahieri dice 'fue como una semana antes de cruzaros,
señora.' Luego de lo dicho, la joven la escucha con toda su atención. Aunque no
puede evitar pensar que había tantos... tantos libros...
Shaeira dice ' Sea como sea, no debiste prestarte a ese
juego, jamás. Hay algo que no vas a olvidar, y fijate que no digo que no debes
de olvidar, sino que no vas a olvidar porque yo te lo ordeno: nunca hables con
un confinado de tu familia, de lo que hacemos o no hacemos, de lo que pueda o
no ser peligroso'
Dannahieri dice 'sí, señora.'
Shaeira dice 'nunca reveles aunque sea de manera implícita
aceptando palabras de otros lo que a nuestras costumbres se refiere. Bastante están
sabiendo ya en tierra sobre ello, y no voy a admitir ni un solo resquicio más de lo imprescindible '
Dannahieri siente que muchas de sus palabras son excesivas,
porque fue cauta. Sin embargo sabe que no debe protestar, la disciplina es la
disciplina, y ella es la Señora de los Barcos. Así que, sin siquiera dejar ver
su disgusto por lo extremo del sermón, asiente en acuerdo a sus palabras
Shaeira dice 'y para ayudarte a no olvidar, hoy limpiaras
todo el pescado de la cocina; luego, harás tus ejercicios por dos veces'
Dannahieri no puede evitar que el asco se refleje en sus
ojos, cómo odia limpiar pescado!
Shaeira se da cuenta de la mirada de Dannahieri y recuerda
su propio asco, pero también lo mucho que aprendió durante esas horas odiosas,
reflexionando sobre sus lecciones.
Shaeira dice 'ahora vete, y corre a ponerte la blusa,
estamos avistando tierra '
Dannahieri asiente
con un poco de desánimo, piensa que la señora es igual o peor que su
madre a la hora de castigar.
Dannahieri dice 'sí, Señora'
Dannahieri se aleja corriendo a ponerse la blusa y luego, se
dirige a la cocina del Jendai, sabe que mientras antes empiece más rápido
terminará, y el día ya se le ha hecho eterno.
Shaeira se vuelve de nuevo hacia el mar, considera que
Dannahieri actuó con cautela y reserva, pero es un asunto delicado y sabe que
ha de ser muy dura con eso. Después de unos minutos, se aleja en dirección al
puente, pronto empezaran las siempre complicadas maniobras para ingresar a los
Dedos del Dragón.
miércoles, 31 de mayo de 2017
De Shaeira. Diario.
Bitácora del Jendai
Con vientos favorables arribaremos a
los Dedos del Dragón en breve. La costa de Tear se recorta brumosa a estribor.
Atravesar la aduana nos retrasará, como siempre. Estos engreídos confinados
creen que somos incapaces de navegar esas aguas sin la ayuda de sus estirados
pilotos. Podríamos atravesarlas con los ojos cerrados y colgando boca abajo del
mástil. No importa. Por lo demás, nada destacable a bordo.
Shaeira acaricia sin querer su
diario, que casi inconscientemente ha colocado junto a la Bitácora. Lo coge y
hojea, de pronto nostálgica, todavía preocupada por el estado de Jehrmien que,
aunque mejora, sigue bogando con esfuerzo entre el sueño inquieto y la confusa
vigilia. Lee:
5 del mes de Danu de 976 NE
Hoy se cumplen cuatro años desde que
recibí mi nombre de sal. Mi bautismo de mar de manos de mi madre, secundada por
Relvana. Estela Gris. Recuerdo ese primer sentimiento de incredulidad, cuando
madre lo pronunció y no pude comprender su significado. Yo esperaba algo más…
más, cómo decirlo, más épico, más, no sé expresarlo. Entonces Relvana me alzó
el rostro y fijó sus negros ojos en los míos. “¿Tú no eres consciente de lo que
puedes conseguir con tu mirada, Shaeira? ¿No te das cuenta de la huella que imprimes
a tu paso cuando nos dejas atrás después de habérnosla dirigido? ¿Sabes que
puedes ser una daga o una caricia de la más pura seda sharaní?” Sonreí, por fin
captando la amplitud del regalo que me otorgaban.
Luego se rompió todo el encanto de aquel día, cuando solo
dos después supe que no podía encauzar. Ahora miro atrás y comprendo cuán
infantiles fueron mis reacciones, aunque todo forma parte del aprendizaje en la
singladura de nuestra vida. A partir de ahí los acontecimientos se
precipitaron: el beso a escondidas con Jehrmien, que selló definitivamente la
atracción que sentíamos el uno por el otro, su alivio al conocer mi incapacidad
para encauzar porque ello suponía que no deberíamos alejarnos por tiempo indefinido,
la conversación de él con sus padres planteándoles la intención de solicitarme
en matrimonio. Su timidez para hacerlo, ¡que tuve que ser yo la que lo incitara
a hablar! Hasta que escuché sus hermosas palabras: “Y si, quiero zarpar junto a ti hasta que el
Padre de las Tormentas nos arrastre hasta el fondo de la Fosa de la Perdición.
Y aún así, seguiré aferrado a ti como rémora al tiburón.”
Hoy tomo el
mando del Leyenda de Korain, mi barco, mi hogar. Navegante gracias a la Luz, a
quien pido que ilumine mis singladuras y nos lleve siempre a buen puerto.
Evitando el
recuerdo del día de su enlace para no acrecentar la nostalgia, Shaeira se
encamina con ligereza hacia su camarote para comprobar el estado de su esposo.
viernes, 26 de mayo de 2017
De Shaeira. Diario de Shaeira.
Shaeira despierta por los constantes movimientos entre
sueños de su esposo. Lo acaricia por ver de calmarlo, pero luego ella no puede
volver a conciliar el sueño. Le preocupa su estado, si bien las que entienden
de curaciones y remedios aseguran que se pondrá bien. Se levanta con cuidado de
no molestarlo. Prende las velas de los candelabros, y una luz suave se abre
paso en la oscuridad del camarote. De nuevo retoma su diario y lee otro
fragmento.
18 de Nesan de 972 NE
Quisiera meterme en la gruta más profunda del arrecife más
lejano y no salir jamás. Tanto esperar los doce, los trece, los catorce… y
ahora a los quince ya es muy seguro que no puedo encauzar. Tanta esperanza, “aguarda,
niña, no seas impaciente, a algunas mujeres el don se les desarrolla más tarde
que a otras” me decía Relvana. Y esperar es lo único que he hecho durante estos
años. ¿Para qué? Para nada. Me siento engañada, defraudada, me siento vacía. Es
como si me hubieran arrancado algo que fue mío sin serlo.
Y como siempre, la solución para apaciguar mi desaliento,
para apagar mi desolación, la solución que mi madre siempre aplica es el
trabajo duro, o los castigos por ponerme mohína, según su parecer. Tengo las
manos en carne viva, el estómago revuelto por tanto comer lo mismo uno y otro
día. Pronto pareceré un muchacho si
continúan enviándome a lo alto del mástil una y otra vez, venga a trepar por la
escala como un mono de Cindaking. Acarrear barriles de agua, coser, fregar,
abrillantar, trenzar cabos para hacer sogas más gruesas, limpiar el maldito
pescado.
Si algo bueno puedo sacar de todo esto es que mi fortaleza
ya no tiene nada que envidiarle a la de las más fuertes. Si algo me consuela es
que las horas con la Navegante también han aumentado. Hace semanas me permitió
trazar la deriva desde Tremalking hasta uno de los islotes de las Somera y
apenas erré por poco más de un grado. Y hace unos días, sin ir más lejos, permanecí
junto a ella en el puente mientras navegábamos por los traicioneros Dedos del
Dragón. Incluso me preguntaba qué maniobra realizaría yo. Fue realmente
emocionante, y más emocionante fue cuando me dijo que sería una buena navegante
porque ella jamás otorga un elogio inmerecido.
Ahora es de noche. Esta tarde por primera vez en semanas he
podido lanzar un bote al agua y alejarme un poco del Leyenda. Estamos fondeados
cerca de las Ayle Dashar, por algún asunto de las Doce. Hay sendos barcos
formando un arco con la isla principal en el centro. Es una visión hermosa. Bueno,
pues como decía, remando a sotavento me he acercado al Azotador de Olas.
Ansiaba que ocurriera lo que finalmente ha pasado. Mi querido Jehrmien debía de
presentir que haría algo así, y se ha deslizado por la escala de babor hasta
saltar al bote. Luz, es tan atractivo. Hace tiempo que no perdemos la ocasión
de vernos. Es difícil porque él viaja tanto o más que nosotros, y su padre se
lo lleva siempre.
Lo que siento cada vez que lo veo es indescriptible. Algo
parecido dicen las aprendizas de las Detectoras cuando tocan la Fuente. No tengo modo de saberlo. Pero me llena, colma
todos mis sentidos, es como una brisa, como un vendaval. Enseguida se ha dado
cuenta de mi estado anímico, y entre sus brazos tan poderosos ya, he recobrado
la calma. Debo aceptar las cosas como vienen. Ya no soy una niña.
Los murmullos de Jehrmien interrumpen la lectura.
—Por los Ocho mares… ¿Por qué este hombre está hablando tan
a menudo en lengua antigua? —susurra, hondamente confundida —.
martes, 23 de mayo de 2017
De Shaeira. Diario (recordando)
Mientras Shaeira vigila a su esposo que sale y entra de un
estado de confusión y aletargamiento propios de las heridas que su cuerpo lucha
por superar, mientras el Jendai navega a todo trapo rumbo a los Dedos del
Dragón, lee su diario personal a la luz de una de las lámparas. El diario que
siempre va con ella en su baúl de viaje allá donde quiera que esté. Cualquier
actividad es mejor que permitir que sus pensamientos se desplieguen, cualquier
cosa antes que permitir que la terrible tristeza por la pérdida de su barco y
de toda la tripulación, de su querida Relvana… de todos ellos la venza. Parece
que esos halcones realmente saben lo que hacen y ahora las Señoras de las Olas
están advertidas. Solo queda esperar.
Día 3 del mes de Adar de 968 NE
Hoy es mi día onomástico. Cumplo once años. A bordo del
Leyenda de Corain, navegamos rumbo a Illian. No estoy feliz porque me han
vuelto a castigar. A madre no le importa si cumplo años. Bueno, quiero decir
que sí le importa, pero le da igual a la hora de ponerme a limpiar pescado si
he dicho o hecho algo feo. Padre y ella discutían y claro, yo quería saber por
qué. Otra vez el tema este de las Doce y lo difícil que se lo han puesto a
madre para llegar a ser Señora de las Olas. A mí me parece que tiene algo que
ver con su familia, la de antes de casarse con papá, la familia Dashar, pero
prefiero comerme mi fajín y que los extremos me salgan por las orejas antes que
volver a preguntar.
Odio limpiar pescado. ¡Esta mañana han sido cuatro cestos antes
de los ejercicios! No puedo quitarme la peste de las manos ni así las frote con
sal o vino agriado. ¿Cómo puedo jugar
con los demás con esta peste? Bueno, sí, no soy la única a la que castigan así,
pero me doy asco a mí misma. ¡Nadie ha limpiado tantos rodaballos como yo!
Dentro de un reloj de arena tengo que ir a tomar mis clases
con la Navegante. Eso sí me gusta, aunque ella es muy dura conmigo. Me está
enseñando a interpretar las cartas de navegación y a hacer mapas de deriva. Es
tan interesante que podría pasar horas en el puente con ella. Y luego, la
Detectora de madre me recibirá en la cofa del palo mayor y sé que me hablará
del Poder, de los vientos, de las nubes y las tormentas… ¡El Creador quiera que
yo pueda encauzar! Lo deseo tanto… Relvana sabe mucho y tiene muchos libros que
me deja leer. A veces me llevo alguno a mi litera y lo leo a escondidas para
que no me riñan, pero Sinda, que es una envidiosa, siempre me delata si me
descubre.
Por la tarde espero que me levanten el castigo, que no me
obliguen a cepillar las tablas de cubierta o coser redes, por favor por favor.
Porque he oído que vamos a ponernos al pairo del Viajero del Viento. Madre y
Malin din Toral Rompedora de Olas se bañarán juntas y las tripulaciones
podremos mezclarnos para comer y para contarnos historias. A lo mejor me permiten ver a Dorile, es tan
amable… Bueno, prefiero a mi querida Relvana, pero Dorile también me gusta
mucho, y si tuviera que elegir a una maestra después de nuestra Detectora,
sería ella.
Y también quiero ver a Jehrmien. Él es más mayor que yo y ya
está recibiendo entrenamiento militar, pero creo que le gusta sentarse conmigo
y escuchar lo que le cuento, lo que leo en los libros y lo que aprendo en los
viajes. Él me explica de sus singladuras y yo le hablo de las nuestras. Ya vio las
costas de Shara, ¡es un privilegiado! Padre dice que nosotros pondremos rumbo a
tan lejano y misterioso lugar en cuanto volvamos de Illian y descarguemos
bodegas.
¿Tendré algún regalo? Es muy pronto para un nombre de sal.
¿Una daga? Dirán que soy muy pequeña para tener una propia, que me apañe con
los cuchillos de la utilería de a bordo. ¿Un collar con una cajita de aromas?
¿Unas pulseras? Bah, da igual. Me conformo con que me levanten el castigo y
poder saltar al Viajero, con poder echar unas gotas del perfume de madre en mis
manos apestosas por si me siento junto a Jehrmien.
Ay, Luz, me llaman como si se cerniera una tempestad sobre
el Leyenda…
Shaeira cierra el libro, lo deposita en la mesa y humedece
el rostro de Jehrmien con un paño. Volverá dentro de un rato, cuando se
cerciore de cómo siguen las cosas en el puente.
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