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domingo, 8 de octubre de 2017

De Keiven, Farid e inmortales: Entrenamiento en la Torre 2

El patio de entrenamiento
    Has llegado al patio de entrenamiento de la Torre Blanca.  Ves parejas    y aprendices  alineados simulando  combates con sus espadas de prácticas mientras el maestro los observa con gran atención.   Desde aquí se divisa el cubo donde  se depositan las armas que  usan los chicos y al lado un armario donde seguramente se guardan los útiles de entrenamiento.
    A la parte opuesta ves una vaya en la que casi siempre hay alguna novicia o aceptada prestando atención,  incluso,  alguna que otra hermana se deja ver admirando la preparación de los futuros guardianes.
    La tarde es extrañamente calurosa, aun cuando la mañana no ha superado los cinco grados de temperatura
    Farid camina junto a Keiven hcia los patios de entrenamiento.
    Los patios, como es habitual, están llenos de guardianes y cachorros entrenando.
    Keiven camina expectante, preguntándose en qué consistirá ese entrenamiento... especial.
    Algunas Aes Sedai pasean tranquilas mirando los combates más espectaculares de cuando en cuando.
    Novicias y aceptadas vienen y van aprovechando todo el tiempo libre que tienen para ojear a los aprendices y cachorros.
    Farid dice 'ya tendrás pretendientas, me imagino'
    Dices 'no, mi señor'
    Farid mira con sonrisa burlona a Keiven.
    Dices 'lo cierto es que..., no me lo imaginaba así'
    Dices 'en cierto modo, esto parece una feria ambulante'
    Dices 'como si nos exhibiéramos a la mejor postora, si me permitís la expresión'
    Keiven se guarda mucho de que pueda ser escuchado por alguna de las presentes.
    Farid dice 'cuando aparece la indicada, supongo que es como buscar esposa'
    Keiven se gira hacia Farid.
    Dices 'un flechazo?'
    Keiven sonríe, con sorna.
    Farid dice 'no exactamente'
    Farid dice 'es más bien como sentir la confianza necesaria en esa persona'
    Dices 'nunca he pensado en... ellas de ese modo, de hecho siempre me hacen sentir incómodo'
    Dices 'bueno, todas menos una'
    Farid se gira hacia Keiven.
    Keiven siente calor en las mejillas.
    Farid dice 'es un primer paso'
    Dices 'pero eso no significa que ella se haya fijado en mi'
    Farid dice 'el vínculo es más importante que un matrimonio, a mi entender'
    Dices 'además, algo me dice que en esto, como en todo... siempre deciden ellas'
    Keiven se atusa la coleta.
    Farid dice 'algún día te contaré como me sucedió a mi'
    Dices 'eso sería de mucha ayuda, aunque entiendo que es algo íntimo, supongo'
    Farid mira hacia la torre donde Xunynn parece que otra vez está discutiendo con alguien.
    Farid dice 'sigamos con lo nuestro'
    Dices 'sí, estoy ansioso por seguir progresando'
    Farid dice 'quedate solo con el pantalón vestido, y ponte en el centro de este círculo '
    Farid señala una de las secciones vacías del patio.
    Keiven obedece la orden con presteza, no siente remilgos por la semidesnudez.
    Farid hace un gesto a varios cachorros que se acerquen con el pedido.
    Keiven se coloca en la posición indicada y agradece la brisa sobre el sudor en su piel.
    Farid dice 'Keiven Den'Astur cierra los ojos'
    Farid dice 'abraza el vacío'
    Farid dice 'siente la tierra y el aire a tu alrededor'
    Keiven se concentra en la llama que envuelve el vacío y cierra los ojos con fuerza, esperando lo que sea.
    Farid coge una de las piedras de un cubo y la lanza hacia Keiven.
    Keiven acusa el impacto en el torso con un gemido. Susurra 'ahí va un buen verdugón'
    Farid dice 'concentrate, debes sentirla llegar'
    Keiven trata de sentir el aire a su alrededor, anticiparse.
    Farid dice 'algunos lo llaman intuición'
    Farid coge otra piedra y vuelve a lanzar.
    Keiven se encoge ligeramente, tratando de olvidarse del dolor y adopta la pose de la rosa se despliega.
    Farid dice 'el dolor es mental, abrazalo como al vacío'
    Farid lanza una piedra a los pies cerca de Keiven.
    Keiven escucha, con sus sentidos amplificados por la oscuridad que lo rodea, cómo tintinea el guijarro sobre el suelo.
    Farid hace un gesto a uno de los cachorros para que lance otra piedra.
    Alguien lanza una piedra a los pies de Keiven. A su vez, Farid lanza dos piedras más.
    Keiven gruñe al sentir que esta piedra venía de otra dirección, pero no la habría esquivado.
    Farid dice 'no te estás concentrando Keiven'
    Keiven sacude la cabeza y responde: 'estoy concentrado, mi señor, al menos en el grado que puedo alcanzar'
    Farid dice 'no existe el cansancio, no existe el dolor, no hay ni calor ni frio'
    Farid dice 'solo estas tú, agudiza tus sentidos!'
    Farid susurra 'no me decepciones'
    Keiven percibe el espacio a su alrededor como una partitura, simple y llena de tramas invisibles, permitiendo que el silencio del viento acaricie sus sentidos.
    Farid se mueve con pies sigilosos alrededor de Keiven guardando la distancia, cada dos pasos va lanzando un par de piedras.
    Keiven siente la vibración de las piedras en la brisa que le rodea, no consigue esquivarlas pero es un avance.
    Farid continua la ronda.
    Keiven se adentra en su propio vacío, enlazándola con la melodía que nadie más puede escuchar.
    Keiven comienza a mover los pies y la cintura como si danzara, casi puede "ver" las piedras volando a su alrededor.
    Farid sigue en silencio al frente de Keiven y lanza una piedra hacia su pecho.
    Keiven no piensa, solo se deja llevar, gira los hombros hacia la izquierda y la piedra le roza el vello del torso.
    Susurra 'la he visto venir, mi señor'
    Farid hace una señal y dos cachorros lanzan más piedras alrededor.
    Keiven respira deprisa, pero no es cansancio, sino excitación.
    Farid dice 'permanece concentrado'
    Keiven se agacha en un rápido giro, solo una de las dos le alcanza en el antebrazo. Canturrea en silencio, está
    cantando al viento.
    Keiven grita '¡más!'
    Farid dice 'ojos cerrados, vacío, eres uno con la tierra y el aire'
    Keiven asienta los pies como si echaran raíces.
    Farid vuelve a hacer más gestos, levanta cinco dedos y otros tantos cachorros lanzan piedras.
    Keiven ha sentido la agitación de las manos de Farid, sabe que es el momento.
    Farid observa como Keiven inicia una danza para esquivar las piedras.
    Keiven se convierte en un remolino de movimientos armoniosos, cada pulgada de su piel es un sonido en su partitura particular.
    Keiven esquiva cuatro de los proyectiles.
    Dices 'los he evitado todos, mi señor'
    Otra piedra surca el aire y golpea con dureza a Keiven en el brazo.
    Farid dice 'no Keiven, no lo has hecho'
    Keiven abre la palma de la mano y muestra el quinto guijarro, ignorando ese último.
    Farid dice 'no has esquivado el último golpe, el más importante'
    Farid dice 'sigue concentrado'
    Keiven mira la piedra, pensativo, y después el moratón que se anuncia en el brazo por el sexto proyectil.
    Keiven asiente y vuelve a cerrar los ojos.
    Farid se acerca a Keiven. Keiven flota en el Vacío que lo envuelve.
    Farid dice 'ojos cerrados, siente el aire alrededor del bastón'
    Farid hace giros con el bastón alrededor de Keiven. Ni demasiado cerca ni demasiado lejos.
    Keiven imagina el bastón de Farid como un arpegio.
    Keiven no se mueve, espera a que Farid lance un golpe.
    Farid acerca todavía más el bastón
    Keiven aguarda.
    Farid cambia la curva con el arma, intentando dar un ligero golpe en el brazo derecho.
    Keiven se limita a girar por instinto.
    El bastón hace la misma curva por el lado izquierdo.
    Keiven vuelve a girar, anotando mentalmente el ritmo que insinúa el bastón.
    El bastón inicia una pasada horizontal a la altura de la cabeza de Keiven.
    Keiven echa el cuerpo atrás desde la cintura, sin mover los pies, el aire se agita a dos pulgadas de su nariz, sin tocarlo.
    Farid mueve el bastón hacia el suelo.
    Keiven apoya ambas manos sobre el enlosado para levantar los pies y evitar el barrido.
    Farid sigue moviendo el bastón haciendo distintos movimientos y curvas.
    Keiven danza con el aire que mueve el bastón, es una música que le llena el espíritu.
    Las gotas de sudor caen por el suelo.
    Farid gira alrededor de Keiven.
    El bastón roza a Keiven en cada ataque, pero nunca llega a impactar.
    Keiven no pierde en ningún momento el encaramiento con Farid, sin dejar de estar atento por si algún otro se añade al baile.
    Farid le hace un gesto a Makzim Gaidin.
    Makzim Gaidin se acerca con una espada de madera.
    Farid sigue los movimientos cada vez más rápidos.
    Keiven percibe una nueva agitación de las partículas del aire a su espalda.
    Makzim Gaidin inicia el baile junto a Farid Gaidin.
    Makzim Gaidin mueve su espada alrededor de Keiven.
    Keiven ha de estar pendiente de dos movimientos ondulantes al tiempo, pero su mente es capaz de percibir dos melodías a la vez.
     Farid hace un barrido con el bastón.
    Makzim Gaidin descarga un golpe horizontal a la altura de la cabeza de Keiven.
    Keiven salta con los dos pies mientras hace una voltereta hacia atrás.
    Susurras 'eso ha pasado cerca'
    Keiven abraza el silencio, abraza el agotamiento y el dolor.
    Farid sonríe satisfecho, continua con un golpe a la derecha de Keiven.
    Makzim Gaidin inicia un golpe a la izquierda de Keiven.
    Keiven se inclina en dirección contraria con los brazos pegados al cuerpo, ignorando los calambres.
    Farid dice 'no hay dolor, no hay cansancio'
    Keiven levanta un brazo y detiene la espada que empuña Makzim con el canto de la mano.
    Farid lanza el bastón al aire encima de Keiven.
    Keiven lo agarra al vuelo y de inmediato adopta la pose de la Torre de la mañana.
    Farid se gira y coge en el aire una espada de entrenamiento.
    Makzim Gaidin hace un gesto de asentimiento.
    Makzim Gaidin y Farid adoptan la pose de la Picanegra.
    Keiven se prepara para el crescendo final.
    Farid inicia un ataque directo con su espada.
    Keiven interpone el bastón como si pudiera ver la estocada.
    Makzim Gaidin se abalanza sobre Keiven lanzando golpes con su espada.
    Farid dice 'concentración, vacío, aire y tierra'
    Keiven hace girar el bastón sobre su cintura para que bascule hacia el ataque que le viene de la izquierda, el molinete detiene todos los golpes.
    Farid continua con los golpes mientras gira alrededor de Keiven.
    Keiven utiliza todas las poses defensivas sin perder el equilibrio.
    Makzim Gaidin se retira unos pasos hacia atrás.
    Keiven percibe el movimiento a su izquierda y se prepara para recibir un ataque combinado.
    Farid arroja su espada a un costado.
    Farid dice 'es suficiente'
    Keiven jadea, congestionado.
    Farid se acerca a una esquina a beber un poco de agua.
    Keiven abre los ojos despacio, acostumbrándose a la luminosidad del día.
    Farid coge el cubo de agua y lanza todo el agua a Keiven.
    Keiven ni se molesta en evitarlo, deja que la frescura lo devuelva a la vida
    Farid sonríe satisfecho y te hace un gesto para que te acerques.
    Keiven se ríe a carcajadas, feliz.
    Dices 'la Curación es peor que el agua, mi señor'
    Farid dice 'vámonos te has ganado la cena y el descanso'
    Keiven hace una inclinación de cabeza hacia Makzim Gaidin antes de echar a andar en pos de Farid.
    Makzim Gaidin saluda con su espada.
    Dices 'creo que podría dormir dos días seguidos'
    Makzim Gaidin se gira hacia un grupo de cachorros que pretende entrenar en la hora que queda de luz.
    Keiven ve a Arhelyn entre los espectadores, es la primera vez que se ha acercado al patio de entrenamiento.
    Farid dice 'gracias señores por su ayuda'
    Keiven es consciente ahora de cada uno de los moratones sobre su cuerpo, pero no pedirá la curación, será un recordatorio de la importante lección del día.
    Farid dedica un saludo a todos y se gira hacia la torre. Por el camino, insiste: 'la concentración lo es todo'
    Asientes a lo que ha dicho Farid.
    Farid dice 'el vacío si quieres llamarlo así'
    Dices 'la música ha sido la clave para asimilar vuestras enseñanzas'
    Farid te da un par de palmaditas en la espalda.
    Dices 'sois un gran maestro, mi señor, sacáis lo mejor de mí'
    Farid dice 'tienes permiso para descansar el día de mañana'
    Keiven asiente agradecido, aunque sabe que volverá al patio de entrenamiento, ahora tiene otro aliciente.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

De Keiven. Una visita inesperada



Abrí los ojos sin recordar dónde me hallaba o cómo había llegado allí. Me encontraba en una estancia de la Torre. La mampostería sí me resultaba familiar. No había ventanas y el camastro sobre el que estaba tumbado era estrecho y de aspecto poco confortable. Una puerta, cerrada, era el único hueco visible. Me mareé nada más tratar de levantarme. Las muñecas temblaban por sostener el peso de mi espalda erguida.
—Si no estuviera segura de que no eres Taveren, pensaría que eres uno de ellos. Pero no, eres un fronterizo de pura cepa, de eso no cabe duda.
La voz, serena y calculadora, pertenecía a la mujer rechoncha que se sentaba en el rincón que mi postura me ocultaba. Con sumo cuidado, me giré hasta encontrarme con una hermana. Se cubría los hombros con un chal de flecos marrones. Su rostro intemporal no ocultaba unos rasgos duros, enmarcados por una melena rizada que acentuaba su cara redonda.
—¿Qué me ha sucedido, hermana? —Fue todo lo que atiné a decir. Si había herido alguna susceptibilidad, no lo dejó traslucir.
—Te caíste en medio de uno de los pasillos, balbuceando palabras en la antigua lengua. Tuviste suerte de que me hallara camino de la biblioteca —dijo todo aquello con una mueca de contrariedad por verse obligada a dar explicaciones.
—Yo no hablo esa lengua, apenas conozco algún poema en…
—No pongas en duda mis palabras, muchacho —el tono había cobrado una cualidad casi física y restalló en mis oídos como un relámpago.
—Cla… claro, hermana, lo siento, aún estoy aturdido.
—Te dirigirás a mí como Anedra Sedai, chico.
Asentí, lo que me costó una nueva náusea que apenas reprimí.
—Dime —continuó como si comenzara la conversación de nuevo. Tuvo hasta el detalle de hacer flotar una taza de té humeante hasta mis manos, sin molestarse en preguntar si quería. En cualquier caso, lo agradecí—, ¿has tenido sueños extraños, como si caminaras por un mundo similar al nuestro pero… —buscó las palabras con la evidente intención de explicarlo a un lerdo. Y tenía razón, cada vez entendía menos lo que se proponía— con una luz que provenía de todas partes y ninguna?
—No, Anedra Sedai. Al menos que yo recuerde.
—Bien, pasemos a otro punto. ¿Y recuerdos que invadan tu mente como propios?
Me quedé helado. ¿Cómo podía ella saber…? No confiaba en ella. A decir verdad, desde mi llegada a la Torre Blanca, no me había topado con ninguna Aes Sedai que despertara en mí el más mínimo sentimiento de cercanía. Siempre envueltas en sus asuntos, ignoraban al resto de habitantes de la torre y yo no estaba, precisamente, entre los más destacados. Pero aquel asunto era algo que no me había atrevido a contar al Señor de Guardianes ni al propio Sartek, mi mentor.
—No es necesario que respondas, muchacho. Tus ojos y tus dudas me lo dicen todo. Tus estrafalarios ropajes, esa espada que llevas… He oído que eres un músico de dotes… digamos aceptables.
Me ardían las mejillas pero no lograba discernir si se debía al embarazo o a la ira. Me envolví en el vacío, concentrada la mente en la llama que titilaba en su centro aislándome de las emociones para apaciguarme.
—¿Qué recuerdas de tu infancia? ¿De tus padres? ¿Tu casa en Fal Dara te resulta familiar? —las preguntas se disparaban como virotes y era incapaz de esquivarlas tanto como de asimilarlas. Anedra sabía algo sobre mí que yo mismo ignoraba. Claudiqué con mi respuesta, la aceptación de que ella tenía razón, intuyendo que no me quedaba otra vía para desempañar la niebla de mi pasado.
—He oído algunos casos como el tuyo en los últimos tiempos —prosiguió—. Con el advenimiento del Dragón renacido, el entramado ha entrado en una espiral vertiginosa… —Se levantó para irse. Se marchaba sin despedirse, cuanto menos sin resolver el enigma.
—Hermana, yo…
Me envolvió el calor y, de pronto, era incapaz de mover un solo músculo. El Poder Único. Me había inmovilizado con el Saidar y ni siquiera se había girado a mirarme. No me quedó otra que contemplar la puerta al cerrarse tras ella. Los flujos que me retenían se disolvieron poco después. A trancas y barrancas, me levanté y llegué hasta el picaporte. No estaba encerrado, pero al asomarme al corredor, estaba desierto. Ni el leve rumor de unos escarpines delataba que alguien caminara por él en cualquier dirección. Al misterio de mis orígenes, se sumaba ahora el de aquella marrón circunspecta y sus conocimientos no compartidos. ¿Debía hablar de ello con el señor Farid o esperar acontecimientos? Cuando regresé al barracón, me encontraba físicamente recuperado, pero mi mente era un torbellino en el que me aterraba atisbar.


Abrí los ojos sin recordar dónde me hallaba o cómo había llegado allí. Me encontraba en una estancia de la Torre. La mampostería sí me resultaba familiar. No había ventanas y el camastro sobre el que estaba tumbado era estrecho y de aspecto poco confortable. Una puerta, cerrada, era el único hueco visible. Me mareé nada más tratar de levantarme. Las muñecas temblaban por sostener el peso de mi espalda erguida.
—Si no estuviera segura de que no eres Taveren, pensaría que eres uno de ellos. Pero no, eres un fronterizo de pura cepa, de eso no cabe duda.
La voz, serena y calculadora, pertenecía a la mujer rechoncha que se sentaba en el rincón que mi postura me ocultaba. Con sumo cuidado, me giré hasta encontrarme con una hermana. Se cubría los hombros con un chal de flecos marrones. Su rostro intemporal no ocultaba unos rasgos duros, enmarcados por una melena rizada que acentuaba su cara redonda.
—¿Qué me ha sucedido, hermana? —Fue todo lo que atiné a decir. Si había herido alguna susceptibilidad, no lo dejó traslucir.
—Te caíste en medio de uno de los pasillos, balbuceando palabras en la antigua lengua. Tuviste suerte de que me hallara camino de la biblioteca —dijo todo aquello con una mueca de contrariedad por verse obligada a dar explicaciones.
—Yo no hablo esa lengua, apenas conozco algún poema en…
—No pongas en duda mis palabras, muchacho —el tono había cobrado una cualidad casi física y restalló en mis oídos como un relámpago.
—Cla… claro, hermana, lo siento, aún estoy aturdido.
—Te dirigirás a mí como Anedra Sedai, chico.
Asentí, lo que me costó una nueva náusea que apenas reprimí.
—Dime —continuó como si comenzara la conversación de nuevo. Tuvo hasta el detalle de hacer flotar una taza de té humeante hasta mis manos, sin molestarse en preguntar si quería. En cualquier caso, lo agradecí—, ¿has tenido sueños extraños, como si caminaras por un mundo similar al nuestro pero… —buscó las palabras con la evidente intención de explicarlo a un lerdo. Y tenía razón, cada vez entendía menos lo que se proponía— con una luz que provenía de todas partes y ninguna?
—No, Anedra Sedai. Al menos que yo recuerde.
—Bien, pasemos a otro punto. ¿Y recuerdos que invadan tu mente como propios?
Me quedé helado. ¿Cómo podía ella saber…? No confiaba en ella. A decir verdad, desde mi llegada a la Torre Blanca, no me había topado con ninguna Aes Sedai que despertara en mí el más mínimo sentimiento de cercanía. Siempre envueltas en sus asuntos, ignoraban al resto de habitantes de la torre y yo no estaba, precisamente, entre los más destacados. Pero aquel asunto era algo que no me había atrevido a contar al Señor de Guardianes ni al propio Sartek, mi mentor.
—No es necesario que respondas, muchacho. Tus ojos y tus dudas me lo dicen todo. Tus estrafalarios ropajes, esa espada que llevas… He oído que eres un músico de dotes… digamos aceptables.
Me ardían las mejillas pero no lograba discernir si se debía al embarazo o a la ira. Me envolví en el vacío, concentrada la mente en la llama que titilaba en su centro aislándome de las emociones para apaciguarme.
—¿Qué recuerdas de tu infancia? ¿De tus padres? ¿Tu casa en Fal Dara te resulta familiar? —las preguntas se disparaban como virotes y era incapaz de esquivarlas tanto como de asimilarlas. Anedra sabía algo sobre mí que yo mismo ignoraba. Claudiqué con mi respuesta, la aceptación de que ella tenía razón, intuyendo que no me quedaba otra vía para desempañar la niebla de mi pasado.
—He oído algunos casos como el tuyo en los últimos tiempos —prosiguió—. Con el advenimiento del Dragón renacido, el entramado ha entrado en una espiral vertiginosa… —Se levantó para irse. Se marchaba sin despedirse, cuanto menos sin resolver el enigma.
—Hermana, yo…
Me envolvió el calor y, de pronto, era incapaz de mover un solo músculo. El Poder Único. Me había inmovilizado con el Saidar y ni siquiera se había girado a mirarme. No me quedó otra que contemplar la puerta al cerrarse tras ella. Los flujos que me retenían se disolvieron poco después. A trancas y barrancas, me levanté y llegué hasta el picaporte. No estaba encerrado, pero al asomarme al corredor, estaba desierto. Ni el leve rumor de unos escarpines delataba que alguien caminara por él en cualquier dirección. Al misterio de mis orígenes, se sumaba ahora el de aquella marrón circunspecta y sus conocimientos no compartidos. ¿Debía hablar de ello con el señor Farid o esperar acontecimientos? Cuando regresé al barracón, me encontraba físicamente recuperado, pero mi mente era un torbellino en el que me aterraba atisbar.

miércoles, 21 de junio de 2017

De Farid y Keiven. Prueba de Guardianes.





Despacho del Señor de Guardianes

A diferencia de otros señores, se ha decorado la sala de una manera muy austera.

Un escritorio, del anterior señor de noble madera, lleno de papeles más o menos

ordenados. Unos cómodos sillones se encuentran en el frente del mismo. Una mesa

junto a la ventana donde reposa un candil y una bandeja con un par de copas. Las

paredes que anteriormente estaban vestidas de nobles tapices, cuadros e incluso

armas, ahora nada, solo piedra. En el suelo una alfombra bien limpia que sin duda

tuvo tiempos mejores.



Farid se distrae unos minutos mirando por la ventana. El cielo está gris y parece

como si todo estuviese en un largo letargo. Si no fuera por que es un mes de

verano habria pensado que el invierno está cerca.



Un puño golpeando la puerta hace volver en si a Farid.



Keiven llama a la puerta y espera permiso para entrar.



Farid se gira a la puerta y dice 'Adelante!'



La puerta se abre lentamente y keiven asoma la cabeza por el hueco.



keiven dice 'Permiso señor!'



Keiven pasa y se cuadra frente a Farid.



Keiven dice 'mi señor'



Farid dibuja una sonrisa en la cara y dice 'te ves algo cansado'



Keiven niega su fatiga, pese a que apenas se mantiene en pie.



Farid dice 'me han dicho que te has pasado un par de dias arriba y abajo por toda la torre'



Keiven asiente, sabe que no ha sido el suyo un comportamiento discreto enfebrecido como estaba por la búsqueda.



Keiven dice 'recordáis el viejo manuscrito, mi señor?'



Dices 'me acuerdo, sin duda. Yo mismo lo escribí y lo coloque en el estante de la biblioteca'



Keiven parpadea sorprendido!



Keiven se recupera enseguida de la sorpresa, pero sigue intrigado.



Farid sonrie satisfecho.



Keiven susurra 'pensaba que había encontrado un antiguo tesoro, mi señor'



Farid dice 'sin duda parece que has conseguido develar el misterio'



Keiven dice 'creo que sí, pero aún me acosan las dudas'



Keiven dice 'si me lo permitís, puedo hacer un breve informe'



Farid dice 'sin duda te lo permito, pero has pensado en todo lo que esta busqueda te ha permitido aprender'



Farid se aleja de la ventana y toma asiento en su escritorio, haciendo un gesto para

que Keiven se siente en uno de los sillones.



Keiven dice 'bien, tras leer el manuscrito, recordé enseguida el pilar que se encuentra en los bosques al este de la aldea de Denhuir'



Keiven toma asiento mientras desgrana los hechos.



Farid dice 'Si, el pilar me suena de algo'



Keiven dice 'dado que contaba con vuestro permiso para investigar el manuscrito... antiguo '



Keiven ha dicho la última palabra con algo de mal disimulada sorna.



Keiven dice 'cabalgué hasta allí, sin portar insignias de ningún tipo, solo un viajero más'



Keiven dice 'di muchas vueltas y, aunque está mal que yo mismo lo diga, tuve que afrontar algunos peligros'



Keiven dice 'tras huir con cierta fortuna de un enorme felino que me dejó una fea cicatriz'



Keiven muestra tres líneas rojizas que aún están curando en el antebrazo.



Farid dice 'A los cachorros os gusta jugar con gatitos, por lo que veo'



Keiven dice 'yo no diría jugar, mi señor... en cualquier caso, algún día me haré una alfombra con su piel...'



Asientes con un gesto de cabeza.



Keiven dice 'encontré el acceso a unas minas que parecían abandonadas'



Keiven dice 'las exploré, excitado ante la posibilidad de estar cerca de mi objetivo'



Keiven dice 'sin embargo, nada más lejos de mis sueños'



Keiven dice 'solo encontré túneles viejos y, al final, unas luces acompañadas de un martilleo metálico'



Keiven dice 'como me parecía curioso y, temiendo alguna celada de engendros tan cerca de Tar Valon, me acerqué con todo el sigilo que pude'



Farid dice 'entiendo, quizá mencionar la vieja te despisto un poco'



Keiven asiente al comentario y continua



Keiven dice 'y encontré a un hombre que golpeaba metal en una fragua'



Keiven dice 'parecía enajenado, ni me miró a la cara cuando le saludé, esperanzado ante la perspectiva de hallar alguna pista'



Keiven dice 'salí de la mina y pensé en darme un baño, hacía realmente calor allí abajo'



Keiven dice 'y cuando me acerqué hasta el río, en una isleta, me encontré con un hombre que miraba a la nada, ensimismado'



Farid dice 'si justo donde debía esperarte'



Keiven dice 'también le saludé, sin éxito. Pensé que sería otro enajenado como el que martilleaba en las minas'



Farid dice 'y si estudiaste bien las pistas, efectivamente descubririas que decirle'



Keiven dice 'efectivamente, al mencionar lo del terangreal'



Keiven dice 'reaccionó y me habló de un secreto, de un hombre que guardaba una llave'



Keiven dice 'el límite de tiempo que vuestro permiso para abandonar la torre se acercaba, inexorable. de modo que cabalgué como un loco hacia el oeste'



Keiven dice 'en la biblioteca se mencionaba un lugar antiguo y abandonado, más allá de los Llanos de Caralain'



Keiven dice 'como sabéis, siempre hurgo en los viejos libros a la busca de historias para mis poemas épicos'



Keiven se sonroja intensamente.



Farid dice 'es bueno entretenerse algunos ratos, y los libros dan buena compañia'



Keiven dice 'aunque los entrenamientos apenas me dejan tiempo'



Keiven dice 'y encontré unas ruinas espantosas'



Keiven dice 'murieron ogier en aquel stedding, a manos de la Sombra...'



Farid dice 'sin duda una triste desgracia'



Keiven dice 'y allí encontré a otro hombre solitario, que, sin embargo, se puso dicharachero en cuanto recibió visitas'



Keiven dice 'las virtudes de la vida contemplativa han de tener sus momentos de debilidad...'



Keiven se encoge de hombros.



Keiven dice 'y a cambio de un encarguito que no mencionaré por discreción'



Farid susurra 'el vino siempre le gusto a ese viejo picaro'



Farid susurra 'y con los años se ha vuelto más esquisito'



Farid asiente con un gesto te invita a continuar.



Keiven rie disimuladamente.



Keiven dice 'me entregó una pesada llave de bronce'



Keiven dice 'cabalgué como un poseso, pero llegué a la Torre antes de que expirara el permiso'



Keiven dice 'y ahí empezó una búsqueda'



Keiven dice 'debía encontrar dónde encajaba la llave, pero no era cuestión de ir probándola en cualquiera de los cientos de habitaciones de la torre'



Keiven susurra 'sin contar con que a las hermanas no les habría gustado en absoluto'



Farid suelta una pequeña risa mientras asiente afirmativamente a keiven.



Farid dice 'se te vió dando vueltas arriba y abajo por la torre golpeando paredes con una piedrita'



Keiven dice 'fueron días de exasperación, mi señor'



Farid dice 'si te sirve de consuelo, todos lo hemos "sufrido" de una manera igual o parecida'



Keiven susurra 'tampoco me consuela mucho, mi señor'



Keiven niega unos segundos, para acto seguido continuar su relato



Keiven dice 'era complicado y debía seguir con mis obligaciones como cachorro'



Keiven dice 'un día, en la sala de entrenamientos, dando rienda suelta a mi frustración'



Keiven dice 'golpeé una pila de cascos y escudos que alguien había dejado descuidados'



Farid dice 'si claro descuidados... '



Keiven dibuja una sonrisa en los labios.



Keiven dice 'Descuidados'



Farid dice 'Una pila de escudos desordenados en la Torre Blanca que nada está fuera de lugar'



Keiven dice 'para mi sorpresa, aquel era el acceso a una sala oculta'



Keiven dice 'debí haberme dado cuenta antes, pero solo puedo alegar que estaba agotado por el viaje y por la intensidad de los ejercicios'



Farid dice 'esa es una buena enseñanza'



Farid dice 'aunque te venza el cansancio no puedes dejar pasar nada por alto'



Keiven vuelve a asentir



Keiven dice 'sí, en efecto'



Keiven dice 'si estás actuando, has de poner toda la carne en el asador'



Keiven dice 'no importa que estés desangrándote o te caigas de sueño'



Keiven dice 'si vas a hacer algo, hazlo bien'



Farid asiente con un gesto de cabeza.



Keiven asiente con un gesto de cabeza.



Keiven dice 'Entonces, tuve que atravesar un espejo, luchar contra unos amigos siniestros y hasta usar por vez primera la pose envainar la espada, que por cierto, se me da fatal, para salvar a una hermana de un fado'



Keiven dice 'y cuando logré salir del... lugar'



Farid señala el bulto que keiven carga en su regazo.



Keiven dice 'conseguí esto'



Keiven despliega ante sí el bulto, revelando una capa.



Keiven dice 'además, obtuve un pergamino'



Keiven te da un pergamino ajado.



Keiven te da hechos y Tesoros de la Torre Blanca.



Keiven dice 'y el libro que corresponde a su lugar'



Farid dices 'Keiven te toca hacer el petate'



Keiven dice 'petate? señor?'



Keiven parpadea sorprendido!



Farid con cara muy seria asiente.



Farid dice 'si, el petate, recoge tus pertenencias de la habitación de los cachorros'



Keiven parece súbitamente abatido.



Keiven dice 'señor, hice algo mal? no he pasado la prueba...'



Farid dice 'No hay dudas que si la has superado'



Keiven agita la cabeza con confusión.



Keiven dice 'no entiendo señor'



Farid dice 'Ya no serás más tiempo cachorro'



Farid dice 'Cruzarás el pasillo a la zona de aprendices'



Keiven dice 'los.. los aprendices, mi señor?'



Keiven se recupera enseguida de su abatimiento.



Farid dice 'con tus compañeros aprendices'



Keiven dice 'eso quiere decir que puedo usar la capa?'



Farid sonrie alegremente.



Asientes a lo que ha dicho Keiven.



Has ascendido a Keiven a Aprendiz.



Keiven se olvida por un momento del protocolo y se arroja en brazos de Farid por encima del escritorio.



Keiven te abraza emocionado.



Farid dice 'has tenido un progreso asombroso. Espero que continues así!'



Farid te da una palmadita en la espalda y deshace el abrazo.



Farid dice 'Poco a poco lo estás consiguiendo y superandote cada día, seguiremos trabajando los puntos debiles'



Keiven trata de recuperar la compostura, ahora visiblemente sonriente.



Keiven dice 'lo sé, mi señor..'



Farid dice 'descansa un par de horas, haz la mudanza y esta tarde a entrenar al patio'



Keiven dice 'como ordenéis, mi señor'



Keiven hace una reverencia y escucha.



Farid dice 'aprobecharemos este cansancio que cargas para hacer un entrenamiento un tanto... diferente'



Farid dice 'recuerda que este no ha sido un esfuerzo en vano, te ha dado más enseñanzas de las que crees'



Keiven dice 'no me cabe duda'



Farid dice 'Aprendiz Keiven tienes obligaciones que cumplir'



Keiven dice 'como ordenéis, estoy deseando ese entrenamiento, mi señor'



Keiven sale del despecho andando como si flotase.



Keiven dice 'que la Paz propicie el uso de vuestra espada'



Keiven sale de estampida canturreando.



Keiven sonrie alegremente.



Farid dice 'que la luz guie tus paso keiven'





Farid se levanta dirigiendose nuevamente a la ventana, ahora sonrie satisfecho. Sartek Gaidin tenía razón, era un diamante en bruto.



lunes, 12 de junio de 2017

De Farid y Keiven. Entrenamiento en la Torre.


El patio de entrenamiento
Has llegado al patio de entrenamiento de la Torre Blanca.  Ves parejas de
cachorros  y aprendices  alineados simulando  combates con sus espadas de
practicas mientras el maestro los observa con gran atención.   Desde aqui
se divisa el cubo donde  se depositan las armas que  usan los chicos y al
lado un armario donde seguramente se guardan los utiles de entrenamiento.
A la parte opuesta ves una vaya en la que casi siempre hay alguna novicia
O aceptada prestando atencion,  incluso,  alguna que otra hermana se deja
ver admirando la preparacion de los futuros guardianes.

Un cubo donde se almacenan las armas de practicas esta en la esquina del patio.
Jisao Hamora esta aqui observando a los cachorros.


Farid lleva entrenando desde el alba.

Keiven pasa de una pose a otra con cierta soltura.

Keiven, de reojo, trata de imitar los movimientos de Farid.

Farid sin distraerse continua sus ejercicios, hace poco que los cachorros iniciaron sus entrenamientos.

Keiven se hace uno con la Llama y el vacío, quiere restar importancia al hecho de que el señor de guardianes
esté entrenando con los cachorros.

Farid adopta la pose de lucha El viento arrecia.

Keiven derrota con facilidad a varios cachorros algo más avezados y termina con la pose de la Luna sobre el agua.


Farid sigue dando golpes al aire mientras cambia de poses.


Farid adopta la pose de lucha La luna se alza sobre el agua.


Farid adopta la pose de lucha El ultimo ataque de la picanegra.

Keiven se detiene a secarse el sudor y se queda mirando las poses de combate de Farid, tratando de sacar enseñanzas.

Farid ignora el sudor y se dirije hacia los cachorros.

Keiven se pone firmes.

Farid se fija que el joven Den'Astur está relativamente cerca.

Farid dice 'Den'Astur acercate'

Keiven da un paso al frente.

Farid pregunta 'cómo va el entrenamiento'

Dices 'bien, mi señor, creo.... Es decir... esto de entrenar está muy bien, pero añoro las patrullas en las
Tierras Fronterizas, más cerca de la acción'

Farid dice 'en guardia!' y adopta la pose de lucha El viento arrecia.

Keiven se pone en guardia como un rayo.

Farid levanta su espada.

Keiven cruza las dos espadas de madera que empuña ante sí en una extraña floritura.

Farid tantea a su adversario con dos movimientos curvos con la espada en la pose de lucha La luna se alza
sobre el agua.

Keiven se limita a girar la cintura para evitar los golpes sin perder el equilibrio.

Farid finta a un lado mientras cambia el golpe.

Farid adopta la pose de lucha Partiendo la seda.

Keiven murmura algunas notas mientras se mueve con pasos como de danza. Rompe a sudar de nuevo,
el señor de Guardianes le obliga a emplearse a fondo.

Farid dice 'deja que el vacio te lleve'

Keiven trata de relajar sus hombros y dejarse llevar por el vacío como le indica Farid.

Farid ignora el sudor y sigue tanteando a su adversario. Lanza una serie de golpe desde varias direcciones
mientras los pies se afirman en cada movimiento y golpe.

Keiven empieza a pasar apuros para parar y esquivar las embestidas de Farid.

Farid sigue adoptando distintas poses como si de una danza se tratase. Con el rostro pétreo sigue acosando al cachorro.
Farid dice 'concentrate Den'Astur'

Keiven lanza alguna estocada de vez en cuando, pero no consigue penetrar la guardia de Farid.

Con un impacto romo, Farid golpea el costado de Keiven.

Keiven se encoge por un momento, aunque enseguida recobra la posición.

Farid da un paso atras mientras bloquea un leve golpe de keiven con la espada y vuelve a la carga.

Keiven no se rinde, sigue intentándolo.

Farid esquiva un golpe lateral con un leve giro a la derecha.

Keiven piensa que es como intentar golpear a una serpiente con una brizna de hierba.

Farid pregunta '¿Te asusta golpear al señor de guardianes? Recuerda, sólo soy un hombre.'

Keiven asiente apenas un segundo sin perder de vista los ojos de Farid y redobla sus ataques, esta vez no se
guarda nada.

Farid se concentra mas profundamente, los pies y las manos se mueven solos.

Farid dice 'eso está mejor'

Keiven gira hacia su izquierda tratando de que sea Farid el deslumbrado por el sol.

Farid lanza un golpe a la espada de keiven, tratando de desarmarlo.

Keiven acusa el golpe en la muñeca pero logra mantener asida la espada.

Keiven carece de recursos para hacer frente a los de su oponente.

Farid sigue su baile, ignorando a los que se han acercado a observar.

Keiven transpira con profusión, si bien no está cansado.

Keiven detiene golpe tras golpe y los que no, los encaja con la armadura, va a tener un buen número de moratones.

Farid gira nuevamente esquivando otro golpe, mientras voltea la mano con la espada hacia la pierna de keiven.

Farid asiente a keiven y sus movimientos.

Keiven levanta la rodilla en un giro que esquiva el ataque de farid y contraataca por el flanco derecho.

Keiven se lanza al suelo en un movimiento arriesgado y trata de emular el ataque al muslo de Farid.

Farid dice 'aprende a caminar antes de querer correr'

Keiven recibe el golpe que por su descuido le ha dirigido Farid a la espalda.

Farid se aparta de un salto y golpea a keiven en la espada.

Keiven trata de evitar la furia que le sube desde el estómago, necesita aferrarse a su música para que no se disipe el vacío.

Farid observa el rostro de keiven y dice 'haz que la ira pase al vacio'

Keiven transmite la ira que relumbra en los bordes del vacío. Se siente fortalecido y, a la vez, más concentrado. Murmura
 'abraza la muerte' y se lanza contra la espada de entrenamiento de Farid para evitar la punta en el último segundo y conseguir
tocar el flanco de la armadura de este.

Farid asiente a keiven con satisfacción viendo el esfuerzo de utilizar la rabia en su favor. Ignora el leve golpe
y lanza 4 ataques seguidos.


Farid adopta la pose de lucha El ultimo ataque de la picanegra.

Keiven gira y finta una y otra vez. Ambos siguen la danza.

Farid dice 'Brazo y espada son uno solo. De vez en cuando debes dejar que el brazo guie el golpe,
no siempre que la mente lo ordene'

Keiven asiente y masculla: 'es más útil un combate con vos que con cinco cachorros'. Interioriza los
movimientos y las palabras de Farid, que ni siquiera jadea.

Keiven empuña la espada de madera como si fuera una bastarda, buscando despistar a Farid, que esquiva el
primer golpe de Keiven y arremete con la espada, que vuelve a golpear la armadura en la zona de las costilla.

Farid dice 'es demasiado corta esa espada para eso'

Keiven rueda sobre sí mismo y recoge la espada que dejó caer.

Farid se concentra y con 3 movimentos desarma a Keiven.

Keiven jadea y se arrodilla ante Farid.

Farid tira las espadas detras de él.

Keiven afirma 'reconozco vuestra superioridad, mi señor'

Farid dice 'no soy superior, solo soy mayor y con mas entrenamiento'

Keiven dice 'y un modelo a seguir, mi señor'

Farid dice 'has mejorado, pero...' -deja la espada de madera junto al resto- esa furia que te invade debes convertirla
en fortaleza, redirigirla'

Keiven asiente con un gesto de cabeza y contesta 'eso intento, mi señor'


Farid dice 'y el vacio, la llama, hacerlas tuyas'


Farid se gira hacia los que se acercaron a observar. Farid dice 'seguid con el entrenamiento'

Keiven se echa agua por encima del balde que hay en el rincón y deja que chorreen sus cabellos.

Farid vuelve su mirada a Keiven.

Keiven se pone firmes de nuevo.

Farid dice 'el progreso es bueno, sigue así'

Keiven dice 'gracias, mi señor, vuestras palabras me alientan. Sé que no todos los candidatos lo logran, pero he hecho
 de esto mi vida, seré un guardián, por la Luz'


Farid asiente levemente y levanta la mirada hacia la torre como si pudiese ver a traves de las paredes.

Keiven sigue la mirada de Farid.

Farid dice 'podrias serlo, no tengo dudas, pero debes enfocarte, de momento tu mente dirige tus golpes. Con más
entrenamiento...'. Deja la frase a medias.

Keiven dice 'a vuestro servicio y el de la Torre, mi señor'

Farid dice 'ya sabes que hay que hacer, si me disculpas'

Keiven hace una reverencia.

Farid recoge su capa y su espada, con paso firme y rapido se dirige hacia la torre.

jueves, 1 de junio de 2017

De Farid y Keiven. Llegando a la Torre Blanca.

Keiven lleva casi dos horas dando vueltas por los pasillos de la Torre. Tiene un objetivo y por eso ni se fija en los hermosos tapices de las paredes en su intento por no tropezar con los silenciosos sirvientes y deseando no encontrarse con ninguna hermana. Tras su encuentro con Khalindira sedai, le parece algo pavoroso y para lo que no está preparado.

Farid pregunta 'que haces aquí?'

Keiven se cuadra y Farid adopta un gesto serio.

Keiven dice 'tengo un mensaje para el señor de los guardianes'

Keiven añade: mi señor.

Farid pregunta 'y te dejaron entrar aquí porque tienes un mensaje para el señor?'

Farid observa al fronterizo de arriba abajo.

Keiven dice 'trae el sello de Sartek gaidin, con la recomendación de Khalindira Sedai'

Keiven traga saliva tratando de que no se le noten los nervios.

Farid dice 'tendré que hablar con los guardias, esto no puede ser'

Keiven extiende el brazo y entrega a Farid el rollo de pergamino con el sello de la casa Derasar.

Farid pregunta mientras observa el pergamino '¿Si es para el señor por qué me lo entregas a mi? ¿Acaso me conoces?'

Keiven dice 'supuse que tal vez lo conocieráis, sois un guardián, de eso no cabe duda'

Farid dice 'tu nombre'

Keiven imprime a su voz una seguridad que está lejos de sentir.
Keiven dice 'Keiven, mi señor. Keiven Den'Astur, de Fal Dara'

Farid dice 'Den'Astur... ¿has comido?'

Keiven dice 'esta mañana, ha sido un viaje muy... rápido'

Farid dice 'yo no, y eso me suele poner de mal humor'

Keiven dice 'oh, lo siento'

Farid dice 'sigueme'

Keiven dice 'pue... puedo esperar'

Fundiendose con el entorno, Farid se va hacia el este.

El comedor de los Guardianes
Sobre  unas largas mesas de oscura madera y los bancos corridos adosados a
sus lados, desayunan, comen, cenan y se juntan para contarse las aventuras
que corren los Guardianes cuando sus  obligaciones se lo  permiten.  En un
lateral una chimenea caldea la sala. Algunos tapices sencillos decoran las
paredes con motivos de caza o de batallas  contra las hordas de la Sombra.
Un ventanal de vidrio acrisolado  se asoma sobre  los jardines de la Torre
Blanca.

Abres la ventana para disfrutar del paisaje. En primavera el jardin de la Torre
Blanca esta realmente resplandeciente. En verano puedes ver desde aqui como las
Novicias,   Aceptadas  y   alguna  Aes   Sedai  observan  desde   escondites  o
descaradamente  los  entrenamientos  de  los jovenes  Cachorros,  AprenKeiven dice  y
algunos  Guardianes,  como el Señor,  sin  camiseta  y  pantalones  cortos.  En
invierno la nieve lo cubre todo y en otoño. . . Umm, alguien te da un golpecito
en el hombro.  Le haces caso y  cierras la ventana.  A esta altura  entra tanto
viento que la sopa del Gaidin mas cercano le ha salpicado en la cara.

Farid dice 'toma asiento'

Keiven espera a que Farid tome asiento primero.

Farid hace un gesto y se acerca un sirviente.

Keiven se sienta al otro lado de la mesa.

Farid dice 'traenos algo de comer, disculpa la hora...'

El sirviente dice ' no hay problema Farid gaidin'

Keiven aguarda el interrogatorio, espera hacerlo bien.

Farid toma asiento y pone el rollo encima de la mesa.

Farid pregunta 'sabes de que se trata?'

Farid señala el rollo.

Keiven dice 'creo que sí, mi señor, Sartek me envía a la Torre porque cree que podría llegar a ser un guardián como él'
Keiven añade con premura: y como vos.

Farid dice 'entiendo'

Keiven dice 'él me ha enseñado a asir la llama y el vacío. Y a ser honorable'

Farid vuelve a coger el pergamino.

Keiven dice 'pero me temo que me queda mucho por aprender y entrenar'

Keiven dice 'podríais entregárselo al señor de los guardianes?'

Farid lo desenrolla y lo lee rápidamente.

Keiven parpadea sorprendido
Keiven dice 'debía entregárselo solo a él!'
Keiven parece azorado, ya ha metido la pata otra vez.

Farid dice 'quieres ser guardian y no sabes el nombre del señor...'
Farid rie entre dientes.

Keiven dice 'ni siquiera sé cómo he llegado aquí arriba sin perderme más de tres veces'

Llega el sirviente y pone platos sobre la mesa y los llena con un espeso guisado de carne y patatas.

Keiven espera a que Farid se sirva.

Farid dice 'si era para el señor de guardianes.... ¿Por qué me lo entregasteis a mi?'

Keiven dice 'porque... porque estaba desesperado y me había vuelto a perder. Vos fuistéis el primero en aparecer'

Farid se sirve un poco del guisado que hay en una fuente y hace un gesto a keiven para que se sirva.

Keiven se sirve y hace como que come algo, pero está demasiado nervioso.

Farid dice 'si quieres ser guardian, deberás cambiar y mucho'

Keiven dice 'qué he de cambiar en vuestra opinión, mi señor'

Farid dice 'seguridad, eso lo primero'

Keiven asiente, eso ya lo sabía.

Farid dice 'conocimiento, lo segundo'

Keiven asiente, aunque eso no se lo esperaba y añade: 'no se me da mal la espada...'

Farid dice 'tanto de armas, como del mundo... y más de la torre si cabe'

Keiven dice 'oh... sí, como digáis, mi señor'

Farid señala su brazo y luego su cabeza.
Farid dice 'musculo y cabeza keiven Den'Astur'
Farid señala el pergamino que descansa sobre la mesa.
Farid dice 'por suerte es solo una recomendación... si fuera algo importante, en las manos equivocadas'
Farid enfatiza las palabras 'manos equivocadas' mirando fijamente a Keiven.

Keiven dice 'no esperaba que esto fuera tan... descomunal'
Keiven se mira las manos, azorado.
Susurras 'tenéis razón, debo aprender, se lo debo a Sartek'

Farid pregunta 'sabeis quien soy yo?'

Keiven dice 'ahora sé que sois Farid gaidin'

Farid dice 'bien, eres atento... si te envía Sartek gaidin, quizá algún día te digamos Keiven gaidin'

Keiven dice 'eso sería... un sueño'
Keiven medita en sus propias palabras, nunca había tenido tal sueño hasta encontrarse con Sartek.

Farid dice 'el tiempo pasa rapido'

Keiven dice 'trabajaré duro, mi señor, eso os lo puedo garantizar'

Farid dice 'y no tenemos tiempo'

Keiven dice 'Khalindira sedai también parecía apremiada de tiempo'

Farid señala al sirviente y dice 've y preguntale por el señor de guardianes'

Keiven se levanta al punto y se dirige al sirviente.

Keiven dice 'perdona... ¿me podrías indicar quién es el señor de guardianes?'
Keiven se pone colorado y de todos los colores ante la respuesta del sirviente... lo tiene sentado a la mesa.

Keiven se acerca hasta Farid y se hinca de rodillas ante él.

Keiven se aferra a todas las fórmulas que le acuden a la cabeza.
Keiven dice 'disculpas, mi señor, que la Paz os sea propicia y la Luz os guarde'

Farid dice 'levanta, solo soy un hombre, cómo tú'

Keiven se levanta como un resorte.

Farid dice 'lo otro es una responsabilidad que ...'

Farid deja la frase sin terminar.

Keiven deja que Farid hable, está tan azorado que no sabe ni qué decir.

Farid dice 'llevo tiempo sin ver a Sartek gaidin y a la madre... '

Keiven dice 'sospecho que no tardaréis en volver a verlos'

Farid dice 'las cosas de las Aes Sedai... ya aprenderás'

Keiven asiente convencido de que así será, el encuentro con Khalindira fue suficiente como para dejarlo impresionado por semanas.

Farid mira fijamente a los ojos de keiven.
Farid dice 'te alojarás con los cachorros'

Keiven dice 'a sus órdenes, mi señor'

Farid dice 'te levantarás al alba cómo los demás'

Keiven asiente con un gesto de cabeza.

Farid dice 'entrenarás con el maestro que este a cargo cada día'

Keiven asiente de nuevo, eso será casi placentero.

Farid dice 'no creo que te falte disciplina...'

Keiven niega con la cabeza.
Keiven dice 'la cercanía a la Llaga te enseña a ser disciplinado'

Farid dice 'al fin y al cabo eres fronterizo'
Farid asiente al comentario.

Farid señala el estuche del laud.

Keiven dice 'estoy deseando comenzar mi entrenamiento'
Keiven dice al observar el gesto de Farid 'ah... eso... no será un impedimento, me... me gusta la música'

Farid dice 'los patios están abiertos todo el día, en tú poco tiempo libre... haz lo que te guste'

Keiven dice 'gracias, mi señor'
Keiven se ha quitado un peso de encima, temía que no estuviera permitido o incluso algo peor, que se lo quitaran.

Farid dice 'no lo decia por impedimento... me pregunto que instrumento es y si lo sabes tocar'

Keiven dice 'es un laúd, mi señor. Y bueno... lo hago lo mejor que puedo

Farid dice 'lo mejor que puedes...'

Keiven dice 'pero es algo secundario, os lo aseguro'

Farid dice 'espero que como con las espadas al menos...'

Keiven aferra el pomo de la espada.
Keiven dice 'esto es lo primero'

Farid termina su comida y su humor lentamente se hace mas apacible.

Keiven come con algo más de apetito que al comienzo.

Farid murmura '¿alguna pregunta?'

Keiven dice 'mmmm, ¿cuándo empiezo?'
Keiven sonríe por primera vez.

Farid dice 'mañana al alba, en los patios de entrenamiento'

Keiven promete ser el primero en llegar y está seguro de cumplirlo.