jueves, 8 de junio de 2017

De Reymalk. El sueño y el camino.



—¡Moriréis todos, amigos siniestros!.
—¡Huye!.
—¡Reymalk, ya vienen. Huye!. Huye!. Huye!. Huye!.....
—¡Necio, esos 3 hijos están muertos!.
—Soy el capitán Cerdin, capitán de los hijos de la luz. Llamad a los 3 hijos, debemos ir a Ghealdan. Ghealdan. Ghealdan. Ghealdan.
—¡Diena!. Dios mío, diena!.
—¡Haremos de esta aldea una gran hoguera!
Ghealdan… Ghealdan… Ghealdan…
—Hijo mío, vénganos!. Huye, y vénganos!.
—Debemos ir a Ghealdan, Samara se está convirtiendo en una ciudad del oscuro, con tantos maleantes y bandidos, por no hablar de los amigos siniestros.
Ghealdan….. Ghealdan….. Ghealdan…..
Me incorporé raudamente, con mis manos crispadas sobre la capa ajada que usaba como manta. Era tan real…….., tan real. Era como si mi destino aceptase que fuese a Samara, y allí obtener mi venganza. Pero una vez hecho eso (si lograba hacerlo, claro), ¿qué sería de mi vida después?. Luz, cómo añoro esos días de paz en la aldea, cómo añoraba el olor matutino de los animales, la cantarina y contagiosa sonrisa de la señora Jharen, pero ante nada, añoro los cálidos y amorosos brazos de mi madre….., unos brazos en los que ya nunca iba a reposar, ni encontrar paz. Esos capas blancas, habían matado a mi madre, quitándome su presencia. ¿Qué les había hecho ella?. No les había hecho nada, solo la mataron por protegerme a mí….., ¿por qué no llegó una fracción de segundo más tarde?. Así yo habría muerto, y no tuviese que aguantar ese dolor, un dolor tan inmenso.
Recogiendo la capa y la bolsa que la señora Jharen me había dado, me dispuse a ponerme en camino. De pronto, me di cuenta que no había abierto la bolsa. La cogí, y abriéndola, encontré dos bolsas más pequeñas. La primera contenía comida. Un poco de queso, 3 hogazas de pan, dos cantimploras de agua y un cuchillo, que supongo que era para untar el queso en el pan. Abriendo la otra bolsa, me encontré con 2 marcos de plata, y algunas monedas de cobre. Volviendo a guardar todo en la bolsa, me puse a caminar. De repente tuve un sobresalto. ¡No había guardado todo!. El cuchillo estaba firmemente en mi cinturón. ¡Por la luz, yo no soy un soldado ni mucho menos!. Pero mis manos no obedecían mi orden de quitar el cuchillo de mi cinturón. Dejándolo allí, me puse a caminar hacia el norte. De todas formas, tal vez ese cuchillo me fuese de utilidad…
Siguiendo al norte de la calzada de amador, llegué a un cruce. Era un cruce con tres direcciones: Amadicia, que era volver por donde había venido, Ebou Dar, que era el lugar perfecto para iniciar una nueva vida, sin venganza ni nada, y Ghealdan, que es mi camino, para obtener mi venganza. Me dirigí a ese camino, y me puse a caminar. Tenía los pies doloridos, estaban cubiertos de ampollas. Al norte, la calzada seguía ininterrumpidamente, por lo cual me esperaba una larga caminata…, si solo tuviese un caballo o una mula……
Bosques y llanuras flanqueaban la calzada, ofreciendo una vista maravillosa. Pero yo en ese momento no estaba para valorar la belleza del entorno, sino para obtener mi venganza. Seguiré caminando hasta Shayol Ghul si es preciso, pero obtendré mi venganza, sea como sea.

De Khalindira, Sartek e Inmortales. La noche de la profecía (II)


Participantes:
Sartek, Arinvar, Sheriam, Khalindira. (Punto de Vista Neutro)


El patio de un caseron
No parece que nadie se cuide de el, pero el aspecto asilvestrado resulta
agradable.  Varias florecillas tapizan el borrado camino de acceso  a la
casa y las plantas trepadoras recubren las paredes del establo cercano.

Khalindira se para frente a la puerta y le hace un gesto a Sartek para que llame a la misma, no sin antes volver a mencionarle en clave que mantenga vigilado a Arinvar, Guardian de la supuesta amiga siniestra.

Sartek se adelanta y golpea la puerta que se abre casi al instante, como si los estuvieran esperando.

Arinvar gaidin ha abierto bruscamente y al ver quienes son, mira a Sheriam, sin poder disimular su confusion.

La Sede Amyrlin observa a la mujer que esta a menos de un metro del hombre que acaba de abrir la puerta

Es una mujer un poco regordeta, con los altos pomulos frecuentes entre los
habitantes de Saldaea.  Su brillante pelo  rojizo y los claros ojos verdes
rasgados producen  un efecto  chocante en sus  suaves rasgos de Aes Sedai.
Pertenece al Ajah azul.

Sheriam sedai dice 'Madre?'

Sheriam sedai hace una reverencia, pero tampoco ha podido evitar una mueca.

Khalindira asiente y avanza un paso hacia la Aes Sedai extendiendo la mano derecha. Su comportamiento debe ser lo mas natural posible.

Arinvar y Sartek se miden con la mirada, tensos como varas de acero.

Sheriam se inclina un poco mas y besa el anillo de la Amyrlin

Sheriam dice 'a que debo este honor, Madre? no os esperaba'

Khalindira entonces mira al guardian de la Azul de arriba a abajo.

Arinvar encaja la mirada de la mujer sin pestañear.

Khalindira dice 'Necesito de tu ayuda en un tema importante, hija. '

Khalindira sostiene la mirada del hombre y alza un poco el menton.

Arinvar inclina levemente la cabeza en un saludo muy poco respetuoso, lo que hace que la Amyrlin transmita a su guardian la necesidad de estar alerta, ya que el hombre apenas se ha esforzado en disimular su desagrado.

De Sartek emana una resuelta determinación. No deja de observar hacia el interior, todos los rincones de la casona que se pueden ver desde el umbral.

Sheriam dice 'en que puedo ayudaros, Madre?'

Khalindira dice 'En principio podrias invitarme a pasar, que hace frio y he viajado bastante. En segundo, podrias enseñarle a tu guardian algo de protocolo, o lo enviare a la Torre Blanca a entrenar con espadas de madera durante una larga temporada. '

Khalindira fulmina ahora al guardian con sus verdes ojos y una voz acre.

Sheriam entonces clava su vista en Arinvar, que recupera el semblante petreo y hace una teatral reverencia con un movimiento de manos por delante de su cabeza, como un juglar saludando a su publico.

Sheriam dice 'oh, os pido perdon por nuestros modales, Madre, ha sido la sorpresa, pasad, y vuestro Gaidin, pasad, acomodaos... puedo serviros algo caliente?'

Sheriam invita con ademanes demasiado ampulosos

La Amyrlin, que aun seguia mirando con frio desden al Guardian, vuelve su atencion hacia la Aes Sedai.

Khalindira dice 'Una taza de te me sentaria muy bien, pero llevo bastante prisa, asi que mientras lo preparas, trataremos este tema en el que solo tu puedes ayudarme, hija. '

Khalindira ingresa en la casa, sin dejar de escrutar cada rincon, cada puerta, cada ventana.

El interior de un caseron
Te habia llamado la atencion por ser mas grande y estrafalario que las demas
casas de la aldea.  Tu sorpresa aumenta al ver que hasta donde te alcanza la
vista,  el espacio  esta repleto de  estanterias con cientos de pergaminos y
libros.  Solo destaca una chimenea de ladrillos amarillentos y una gran mesa
en el centro de la estancia cubierta por entero de papeles y tinteros.

Sartek se adentra en la casa con precaución de permanecer lo más cerca posible del otro Guardián

Sheriam dice 'claro, ahora mismo'

Sheriam se dispone a preparar el te, de espaldas a los recien llegados, cuidandose de no abrazar la Fuente para que no puedan mal interpretarse sus intenciones

Khalindira percibe el nerviosismo de la otra bajo la mascara, sobre todo porque no utilizar el poder para una tarea tan trivial, y mas cuando ella misma ha mencionado que esta apurada, demostrando que esta cuidandose y actuando al maximo.

Sheriam se da la vuelta y se acerca a la mesa donde deposita una tetera caliente junto a varias tazas y un tarro de miel.

Khalindira mira inexpresivamente la tetera pero transmite a traves del vinculo una sensacion de recelo.

Sartek percibe el recelo de Khalindira, aunque le cuesta interpretar los motivos

Khalindira dice 'Que acogedora casa. Si el clima no estuviera tan terrible, seria un lugar de ensueño realmente. '

Sheriam dice 'si, estamos solo de paso, Madre, de hecho ibamos a volver a la Torre en cuanto amanezca '

Khalindira dice 'Comprendo. Os imaginabamos en Shol Arbela, y no nos ha sido facil dar con vosotros, hija. '

Arinvar mira a su Sedai y luego a la Amyrlin y a su Gaidin con ojos gelidos.

Khalindira se acerca a una ventana opuesta a la puerta y mira al exterior fingiendo estar distraida. Lo que busca es tomar distancia del Guardian de la otra.

Sheriam dice 'pero todavia no me habeis dicho por que me necesitais'

Sartek comprende la maniobra de Khalindira y con naturalidad da un par de pasos interponiéndose entre ambos, mientras coge la tetera y sirve una taza para la Amyrlin.

Khalindira voltea entonces, con la espalda apoyada casi a la pared. Ahora, si entra alguien  tendra la distancia suficiente para abrazar y tejer antes de que se acerquen a ella.

Sartek le tiende la taza a Khalindira.

Khalindira dice 'Es un asunto de extrema importancia, hija, por eso he venido personalmente. '

La Llama de Tar Valon coge la taza como si lo hiciera distraidamente, en un acto reflejo.

Sheriam se pone nerviosa ante la  demora de la amyrlin en concretar su requerimiento

Khalindira sin decir mas, abraza la fuente y comienza a tejer una salvaguarda contra oidos indiscretos, de manera lenta y hasta algo tosca. Tampoco utiliza mas que una centesima parte del poder que es capaz de manejar, para que la otra se confie.

Sheriam que se habia puesto rigida a punto de tocar la Fuente, se relaja al comprobar de que se trata.

Khalindira suelta la Fuente a regañadientes, pero sigue actuando como si solo fuera una agradable reunion.

Khalindira dice 'Hija, necesito tu ayuda para dar caza a una Aes Sedai del Ajah negro. '

Sheriam no puede evitar un respingo, pero disimula poniendo cara de horror ante la mencion de dicho Ajah, como suele ocurrir entre las Hermanas.

Arinvar mira friamente a Khalindira, luego su expresion se torna desdeñosa.

Sartek observa a Arinvar por el rabillo del ojo, no le han pasado desapercebidos ni su actitud ni el respingo de Sheriam

Sheriam susurra 'Madre... el Ajah negro... como, como podeis saber, que noticias teneis?'

Sheriam coge una taza para evitar que las manos le tiemblen, pero olvida llenarla

Arinvar que se da cuenta del desliz de Sheriam, se adelanta y la rellena, quedandose ahora mas cerca de ella y tambien de Sartek.

Khalindira tambien pone una expresion de estupor. Luego finge dar un sorbo al te, como si buscara el aplomo necesario para tocar tan espinoso tema.

Sartek pone la mano al desgaire sobre el pomo de su espada

Khalindira dice 'Es un asunto terrible, hija. Tengo informes de que una Aes Sedai del Ajah Azul estuvo implicada en varios hechos contra la Torre Blanca, incluida la muerte de Jhamira. '

Sheriam dice 'una azul? yo no tengo ni la mas remota prueba ni el mas minimo indicio de ello, Madre, no creeis que algo habria oido, que algo habria llegado hasta mi de cualquier modo?'

Khalindira dice 'Si, hija. Es por eso que recurro a ti. Necesito de una Hermana de ese Ajah que sea lo suficientemente confiable para no cometer un error. Imaginate que si nos equivocamos, seria un escandalo en la Antecamara. '

Khalindira finge nuevamente beber otro sorbo de te, y asiente.

Sheriam parece aliviada y sonrie a Khalindira

Sheriam dice 'por supuesto, solo debeis decirme lo que quereis que haga'

Sheriam sigue con la taza en la mano, sin beber, comenzando a inquietarse de verdad por lo que parece tardar en hacerle efecto a Khalindira.

Khalindira dice 'Que aroma tan especiado tiene esta mezcla. Reconforta a una ante tanta amargura.'

Sheriam dice 'no es facil que el te resulte bueno, todo se estropea muy pronto ultimamente'

Khalindira transmite una ferrea determinacion a traves del vinculo. No hay duda, ni miedo, ni vacilacion alguna ahora.

Sartek responde con una intensidad solapada, sin duda está inmerso en el vacío

Khalindira dice 'Lamentablemente es asi. Pero no vamos a permitir que eso mismo le suceda a la Torre Blanca. Sheriam, hija, tu estabas en la Torre la noche que mataron a Jhamira, cierto?'

Sheriam dice 'yo? yo... dejad que recuerde... si, bueno, pero estaba en la planta inferior'

Khalindira hace un aspaviento con la mano, como restando importancia, aunque no le ha pasado desapercibido el desliz de la otra.

Khalindira dice 'Ya, no es importante donde estabas, hija. Lo que me importa es saber que otras Azules se encontraban en la Torre Blanca esa noche. '

Khalindira transmite su regocijo a traves del vinculo ante el error de la otra. Esta mas nerviosa de lo que demuestra y la Amyrlin lo sabe.

Sheriam dice 'como comprendereis  no puedo saber que Hermanas estaban alli, Madre... quizas Anaiya... Moria... Siuan tal vez...'

Khalindira abre mucho los ojos.

Khalindira dice 'Entonces Siuan si estaba en la Torre??'

Sartek se maravilla de la actuación de Khalindira.

Sheriam dice 'si... bueno, creo que si... o tal vez no... Madre, lo siento '

Khalindira adopta una expresion suplicante, llevandose una mano al pecho, mientras en la otra sostiene el asqueroso e insidioso brebaje que a todas luces huele a horcaria, por mas agregados que le hayan puesto para disimular.

Khalindira dice 'Haz memoria, hija, te lo suplico!! Es muy importante!!'

Sheriam baja la cabeza como si pensara.

Sheriam dice 'si, madre, Moria estaba, estoy segura, lo recuerdo bien, y Anaiya tambien estaba '

Khalindira asiente lentamente.

Khalindira dice 'Y la Sanche? Ya sabes, esa mujer siempre se comporta de forma extraña...'

Sheriam dice 'pues, me parecio verla escaleras arriba, pero de espaldas, no puedo estar segura y no afirmare tal cosa'

Khalindira frunce el ceño levemente como si la sorprendieran las palabras de la Azul.

Khalindira dice 'Escaleras arriba?'

Sheriam dice 'eso es, me parecio extraño que no usara las rampas, pero ya os digo que no puedo asegurar que fuera ella'

Khalindira dice 'Entonces tu tambien estuviste arriba esa noche?'

Khalindira trata de utilizar un tono neutro al extremo y finge ensimismarse en sus pensamientos.

Sheriam susurra 'Madre... yo estaba abajo, solo la vi subir '

Khalindira dice 'Hacia el Despacho de la Sede Amyrlin?'

Sartek nota que la situación está llegando a un punto de no retorno y con la misma naturalidad de antes se sitúa estratégicamente

Sheriam dice 'supongo, aunque en realidad podia ir a cualquier otro sitio, verdad?'

Khalindira entonces clava sus ojos en los de la otra.

Sheriam se acuerda de la taza y simula beber.

Khalindira dice 'Hay una sola forma de Acceder a las escaleras de mi despacho, y es pasando por la planta del Ajah Rojo. No creo que Siuan estuviera paseando por alli a la luz de su propia historia personal, no lo crees, hija?'

Sheriam levanta las manos y derrama el te a proposito.

Sheriam dice 'como podria saberlo?'

Khalindira deja fluir su estado de maxima alerta ahora a traves del vinculo.

Khalindira dice 'Pues eso te pregunto yo a ti, yo no estaba en la Torre y tu testimonio es fundamental para saber a quien vio Jhamira antes de morir. '

Khalindira no quita sus ojos de los de la otra.

Sartek coloca los pies en posición, uno un poco más adelantado, pero lo hace tan discretamente que apenas se percibe.

Sheriam dice 'ya teneis mi testimonio '

Sheriam deja la taza en la mesa con un tintineo

Khalindira dice 'Y creeme, hija es de una utilidad mas que valiosa. Por cierto, notaste algo raro en la Amyrlin esa noche?'

Sheriam dice 'yo no vi a la Amyrlin esa noche'

Khalindira dice 'Ah no?'

Sheriam mira a Sartek.

Sheriam dice 'el si la debio de ver, por que no le preguntais a el?'

Sartek no se inmuta ante el tono acusatorio de Sheriam.

Khalindira dice 'Porque el no puede mentirme como lo estas haciendo tu, Sheriam. Tu misma declaraste que habias visto a la Amyrlin esa noche'

Arinvar salta al escuchar las palabras de la Amyrlin

Arinvar dice 'estais llevando esto demasiado lejos!'

(continuará)

martes, 6 de junio de 2017

De Ayein, Khalindira y Sartek. La noche de la profecía (I).


El momento de la caceria ha llegado, por lo que Khalindira, Sartek y Ayein se adentran en los Bosques de Arafel en busca de su objetivo.

Participantes:
Ayein, Sartek, Khalindira (Punto de Vista Neutro)


El patio de un caseron
No parece que nadie se cuide de el, pero el aspecto asilvestrado resulta
agradable.  Varias florecillas tapizan el borrado camino de acceso  a la
casa y las plantas trepadoras recubren las paredes del establo cercano.

Khalindira aguarda con fingida calma entre los arboles, sin poder quitar la vista del caseron que se yergue desafiante en un entorno tan verde y apacible. Hace frio, y como todos los dias, esta nublado. Pero nada de eso la distrae de su objetivo.

Sartek junto a Khalindira, está tenso, expectante, con una pose engañosamente relajada, la mano en la empuñadura de su espada

Khalindira observa un perro que rebusca en los alrededores del patio de la vivienda. Con mucho sigilo se lo señala a Sartek. Si el animal comienza a ladrar, podria poner a los ocupantes de la casa sobre alerta.

Sartek recoge un pedazo de pan seco que hay al pie de unos arbustos y se lo lanza al perro.

El animal se tumba junto a ellos royendo, sin inmutarse, meneando levemente el rabo

Khalindira se agacha y le acaricia la cabeza distraidamente, sin dejar de mirar la casa. Es evidente que esta salvaguardada, porque no se escucha absolutamente un solo sonido proveniente de ella.

Ayein se acerca, silenciosa, pero no tanto como para asustar a Khali y a su Guardián, y enseguida se deja ver entre los arboles

Sartek se da rápidamente la vuelta con la hoja de la espada ya a media vaina.

Ayein levanta una mano.

Khalindira sigue con la mirada al sitio donde tanto su Gaidin como el perro que ha resultado ser una hembra observan atentamente.

Ayein susurra 'soy yo'

Ayein se acerca a poca distancia y saluda con timidez.

Khalindira le susurra a la perra 'tranquila, es una amiga'

Sartek le hace un gesto de reconocimiento con la cabeza a Ayein sin aflojar la atención del entorno

La perra vuelve a roer su pan, dejandose acariciar mansamente.

Sartek dice 'qué puedes contarnos, Ayein? tienes algún indicio útil?'

Ayein señala el caserón,se la nota un tanto intimidada por el Gaidin.

Khalindira se pone en pie y se acerca a su amiga con rostro serio.

Ayein susurra 'los lobos no quieren acercarse, hay algo extraño..., pero hace horas que no entra ni sale nadie'

Sartek mira hacia donde señala Ayein con el ceño fruncido.

Khalindira transmite su preocupacion a traves del vinculo.

Khalindira susurra 'Hemos de esperar que no este sola. Y no me refiero solo a su Guardian. '

Ayein susurra 'no, no esta sola, hay alguien con ella, pero desde antes del anochecer no podemos ver este sitio en el Sueño del Lobo...'

Sartek mira a Khalindira, interrogante

Khalindira asiente lentamente. Tampoco ella ha podido franquear el sitio en el Tel'arand'rhiot.

Khalindira susurra 'Estan utilizando algun medio para bloquear el acceso a la representacion del caseron en el Tel'arand'rhiot, Sartek'

Sartek susurra 'entonces perdemos una baza importante, no es así?'

Khalindira asiente con pesar.

Khalindira susurra 'Si. Pero era de esperar. Esta mujer ataco a Ayein en el mundo de los sueños, esta claro que sabe moverse bien alli. '

Ayein tambien mira interrogante a Khalindira, no sabe que se puede hacer y sus manos expresan duda.

Ayein susurra 'los lobos quieren irse, hay algo maligno aqi '

Khalindira susurra 'Ayein, si los lobos quieren alejarse, deja que lo hagan. Incluso tu deberias hacerlo. Sartek y yo nos ocuparemos de lo que hay dentro y luego, cuando ya este reducida, te llamare para interrogarla y que me digas que percibes'

Sartek dice 'no, no me parece una buena solución. Que se alejen, pero, si es que puedo pedir, pediría que rodeen el perímetro y te avisen si alguien o algo se acerca... si además quieren evitar que cualquiera llegue hasta aquí, eso es una cuestión que ya no me atrevo a considerar'

Sartek busca la aprobación en los ojos de Khalindira.

Khalindira susurra 'Estoy totalmente de acuerdo. Que no nos sorprendan por la espalda es lo mas importante. De frente, Sheriam no tiene oportunidad conmigo, en principio'

Ayein mira a Sartek, pensativa, y luego dirige la mirada hacia las praderas y el bosque donde la manada se mantiene expectante.

Ayein susurra 'supongo que pueden quedarse y vigilar'

Ayein proyecta imagenes de lobos vigilando alrededor de las praderas que Nevada a su vez transmite mientras se aleja hacia el bosque

Ayein susurra 'ellos lo haran asi'

Khalindira frunce el ceño extrañada al tiempo que la perra se acerca sumisamente y huele las botas de Ayein.

Ayein se agacha y acaricia a la perra.

Khalindira susurra 'Ellos?'

Ayein susurra 'yo me quedare mas cerca'

Khalindira mira a Sartek intensamente a los ojos.

Ayein susurra 'si ocurriera algo no podria transmitirselo si no estoy cerca para verlo'

Sartek se debate en su interior, él no permitiría que la mujer se quedara pero quizás es importante que lo haga.

Khalindira susurra 'Entendido, Ayein. Si algo va mal, quiero que corras tan rapido como tus piernas te lo permitan. Y si es asi, trata de informar a Silviana o a Siuan de lo que aqui ha sucedido, por favor. '

Ayein susurra 'si, lo hare, pero ellas tendrian que estar esperando en el Sueño.. en el... por si tengo que hablarles '

Khalindira dice 'Siuan y Silviana estaran en el Tel'arand'rhiot cada noche, hasta que yo regrese. Ahora mismo han de estar alli, por si necesitan viajar para asistirnos.'

La pequeña perra se mueve entre los tres meneando el rabo y jadeando. Al notar que nadie le hace caso se echa a los pies de la Amyrlin.

Sartek dice 'estamos malgastando mucho tiempo y podríamos perder el factor sorpresa'

Khalindira asiente a las palabras de Sartek, tras lo cual da dos pasos y coge a Ayein por los hombros.

Khalindira dice 'Espero que no sea esta una despedida. Pero si lo es, gracias por tu amistad, Ayein'

Ayein niega varias veces con la cabeza, estremecida, coge a la perra en brazos y se esconde mas alla del patio

Khalindira observa a la mujer y luego gira hacia su guardian, al que abraza por la cintura sin decir mas.

Sartek estrecha a Khalindira durante unos segundos y deposita un beso en su cabello

Khalindira susurra 'No mueras estupidamente, que no necesito un heroe, carnerito'

Sartek sonríe, aunque la sonrisa no llega a sus ojos alerta.

Sartek susurra 'no tengo ninguna intención de morir, Khali '

Khalindira se separa con dificultad del hombre, al que le llega sin tacones con mucho esfuerzo al pecho y tras apartarlo le mira con fingido reproche.

Khalindira dice 'Y ahora alejate de mi, Torre con patas, y vamos a llevar a esta hija de la Sombra a pagar por sus crimenes'

Sartek susurra 'a tu lado, Khali, cuando quieras'

Khalindira asiente y tras regalarle una sonrisa llena de ternura a su Guardian, se pone en marcha hacia la puerta de la casa.

Sartek sigue a Khalindira con determinación, intentando apartar de su mente la profecía de Cordelia Sedai. Sabe que en breve deberá enfrentarse de nuevo a algún terrible dolor, a la propia muerte, y se envuelve en el vacío preparándose para soportarlo, confiando en Khalindira con toda su alma.

(continuará)

lunes, 5 de junio de 2017

De Reymalk. La huida de Amadicia.




De camino a Ghealdan, me puse a recordar mi huida de Amadicia. Yo vivía en Sienda, una aldea pacífica, que solo se interesaba por sobrevivir en el duro invierno, y recolectar en el caluroso verano. En una noche oscura y fría, llegaron tres capas blancas, y se instalaron en la posada “la luz de la verdad”, cuya dueña es la amable señora Jharen. Después de obtener información de ellos sobre lo que ocurría en el mundo (ya que nadie de Sienda había salido de las fronteras de Amadicia), y nos comunicaron que una legión de 50 hijos estaba en camino. Aparte de eso, solo se pusieron a charlar, sobre cómo atrapar a todos los amigos siniestros, y sobre otras cosas, que no llegué a oír. Tras emborracharse hasta lo inimaginable, se fueron tambaleantes a dormir en las austeras habitaciones que les había alquilado la señora Jharen. Yo me fui a casa después de terminar mi trabajo en la posada (mozo de cuadras), y en vez de hacer lo de siempre (irme a mi habitación y dormir), me senté con mis padres, como si presintiese que nunca los iba haber después de esa noche. Pensé:
—Por la luz, me estoy convirtiendo en un paranoico. Mis padres siempre estarán conmigo, no se irán a ninguna parte.
Un poco aliviado tras estas palabras, discutimos mis padres y yo, sobre la veracidad de la existencia de todos aquellos sirvientes del oscuro, como los trollocs, los fados, o los sabuesos del oscuro. Pasada ya la media noche, me decidí a irme a dormir, pues al día siguiente debía levantarme muy temprano, unas dos horas después del alba.
Al despertarme al día siguiente, noté cierta malignidad en el aire, y por otra parte, la aldea estaba muy silenciosa, cuando a esa hora siempre se oía el cacareo de las gallinas, los balidos de las ovejas, y los mugidos de las vacas. Solo oía a mi madre, que estaba preparando el desayuno, como siempre. Me vestí, y tras picotear un poco el desayuno (pues realmente no tenía ganas de comer), me fui de camino a “la luz de la verdad”. Cuando llegué, encontré la posada vacía (algo inhabitual), y a la señora Jharen, retorciéndose las manos en su blanco delantal.
—¡Luz!. ¡Al fin viene alguien!.
—¿Qué ocurre, señora Jharen?. Donde están nuestros clientes?.
Asomándome al establo, vi que los tres sementales de los hijos de la luz aún seguían allí, como los dejé a noche antes de irme a casa.
—¡Reymalk, una desgracia se ha abatido sobre nosotros!.
—Pero, ¿de qué está hablando, señora Jharen?.
—¡Los hijos, hablo de los hijos de la luz!.
—¿Qué pasa con los hijos?. Muy raro que no se hayan despertado, aunque pensándolo bien, no es tan raro debido a todo el vino que se han tomado ayer.
—¡Cabeza de chorlito!. Están!.
De repente, vimos a través de la puerta de la posada cómo se levantaba una nube de polvo en el horizonte.
—Serán los otros 50 hijos que estaban en camino.
—¡Luz!. ¡Estamos perdidos!.
—Pero señora Jharen, qué te pasa?. En todos los años que llevo trabajando en esta posada, nunca te he visto tan preocupada. ¿Qué pasa con los hijos?. Al fin y al cabo, casi siempre vienen por aquí para abastecerse de provisiones para el camino.
—¡Necio!. ¡Esos tres capas blancas están muer…, muer…, muertos…
—Por la luz, señora jharen, ¿qué estáis diciendo?. ¿quién los va a matar aquí?.
De pronto, oímos el piafar y los relinchos de los caballos. Cuando nos giramos, vimos a 3 capas blancas delante de nosotros , pues los otros 47 se quedaron fuera de la aldea, en su campamento, ya que la posada no podía dar asilo a todos, y era la única posada.
—Que la luz os proteja. Soy el capitán Cerdin, capitán de los hijos de la luz. Llamad a los 3 hijos que llegaron ayer aquí, debemos partir de inmediato a Ghealdan, Samara se está convirtiendo en una ciudad del oscuro con tantos maleantes y bandidos, por no hablar de amigos siniestros. ¿Y bien?. ¡Llamadlos!.
La señora jharen comenzó a retorcer sus manos en su blanco delantal, y su cara se quedó blanca, como la nieve.
—Yo…, Yo…
—Mujer, ¿es que no oís?, ¡llamadlos!.
Yo me fui para sacar los 3 caballos del establo, y con el rabillo del ojo, vi cómo el capitán Cerdin apartaba a la señora Jharen, y subía al piso superior de la posada para llamar a los 3 hijos. De repente, oí una exhalación, y las pisadas del capitán que bajaban por las escaleras, y vi cómo agarró a la señora Jharen, zarandeándola.
—¡¡¡¿Quién mató a estos 3 hijos consagrados a la luz?!!!. ¡Decidme!. La señora Jharen se puso a llorar, y fui incapaz de permanecer al margen. Mirando a mí alrededor, me di cuenta que en las alforjas de los 3 caballos, había una daga en cada una. Cogiendo una de las 3 dagas, hice el ademán de lanzarla, pero mis dedos se negaban a soltar la empuñadura del arma. Luz, nunca había matado a alguien!. Pero por otro lado, no podía dejar a la señora Jharen, a merced de ese cretino capa blanca. Día un alarido, y corrí hacia el capitán, dispuesto a hundir la daga en su espalda, pero como veterinario de batallas que era, se giró hacia mí, y me paré a penas a un metro de él. Eso imposibilitaba darle en el pecho, o en el vientre, ya que estaba cubierto de una cota de mallas.
—¿En serio piensas hundirme esa daga, campesino?. Apuesto a que nunca has hundido tu pequeña lanza en ninguna muchacha, y ya quieres pasar a las dagas. ¡Qué valiente!.
Los otros 2 capas blancas rieron socarronamente.
Olvidándose de mí, se volvió a girar hacia la señora Jharen, y eso me daba otra oportunidad de matarle. Pero no podía. Por la luz, ¡no podía matar a un ser humano aunque fuese el más despreciable del mundo. Pero debía salvar a la señora Jharen, pues el capitán tenía en la mano un cuchillo, de hoja fina, labrada en plata, mientras le hacía preguntas a la señora Jharen, y ella no podía hacer más que llorar. De repente, me fijé en las piernas del capitán. No tenían ninguna protección. Sin saber lo que hacía, y temblando por las consecuencias de ese acto, apuñalé al capitán en su rodilla izquierda, y me quedé ahí, paralizado de terror, mientras el capitán se derrumbaba sobre la señora Jharen, que al caerse, dio con su cabeza en el suelo, y se desmayó, y me quedé ahí, solo, sin la ayuda de nadie.
Aún sostenía la daga, que estaba llena de sangre, y con náuseas por lo que había hecho, la dejé caer, y el repicar de la hoja en el suelo, fue como una campana de alarma, que sonaba en mi cabeza. Al fijarme en los capas blancas, vi que sacaban sus espadas, a la vez que gritaban.
—¡Esta aldea está llena de amigos siniestros!. Primero matan a los otros 3, y ahora apuñalan a nuestro capitán por la espalda. ¡Haremos de esta aldea una gran hoguera!.
Y vinieron hacia mí, espadas en mano, dispuestos a degollarme como si fuese un cordero. Estaban a casi 6 metros de mí: 4. 3. 1. De repente, vi algo veloz que se acercaba a mí, mientras la hoja del primer hijo se acercaba a mi pecho. La veloz forma, me apartó de un empellón, y la espada penetró en su pecho. Sin verle la cara, supe quien era. Luz, no podía ser!. Ella no podía morir!. ¡Ella no!. Cayó de rodillas, en un charco de sangre que se extendía por el suelo, una sangre que corría por mis venas. Una sangre a la que yo amaba tanto, hasta el punto de dar mi vida por protegerla. Era la sangre de mi madre. El otro capa blanca se acercaba a mí, con una espada en horizontal. Iba a morir, la vida era muy injusta. De pronto, vi un cuchillo que asomaba por la garganta del capa blanca, y este se detuvo, asombrado y agonizando. Cayó al suelo, lentamente, como la pluma de un pájaro. Al caer completamente, vi a la señora Jharen detrás suya, con las manos sobre su cara, horrorizada por lo que había hecho, y mirando al otro capa blanca con temor. Este también miraba asombrado a la posadera, y cogiendo al capitán cerdin, que se hallaba inconsciente, se fue.
—Moriréis todos, amigos siniestros!. ¡disfrutad de vuestro último momentos de vida!.
Y se perdió de vista, mientras yo me encontraba en shock, ya que no podía creer cómo mi vida había dado un giro de 180 grados.
—¡Dios mío, diena!. ¡Diena, respóndeme!.
De repente, me acordé de mi madre, y fui junto a ella, que estaba con la señora Jharen. Estaba agonizando, sin que yo pudiese hacer nada por ella. Cómo iba a sobrevivir sin su cariño, sin sus consejos y sin su presencia?.
Me derrumbé junto a ella, y le sostuve una mano, mientras trataba de decirme algo, algo que no podía decir debido a su sangre. Pero haciendo un último esfuerzo, pronunció una sola palabra.
—¡¡¡Huye!!!.
Y murió en mis brazos, mientras el eco de esa palabra se extendía por toda mi mente.
Huye! Huye! Huye! Huye! Huye! Huye! Huye!…..
Vi cómo la señora Jharen se levantaba, con su rostro bañado en lágrimas, y vi cómo entraba a la posada, y salía con una bolsa.
—¡Reymalk, levanta!. Hijo, ¡ya has oído a tu difunta madre!. Que el creador la guarde en su seno hasta que llegue el momento de su renacimiento. Hijo, ten. En esta bolsa te he puesto algo de comida y algo de oro. No es mucho, pero tal vez podría sustentarte por un tiempo. ¡Reymalk, ya vienen, huye, hijo mío!. ¡Huye y vénganos!. Huye!. Huye!. Huye!........
Azuzado por el dolor, la ira, la venganza y la tristeza, me encontré corriendo hacia el norte. Me paré en una colina, apartada de sienda, y me puse a observar cómo los capas blancas destruían todo lo que me era amado en esa aldea: sus edificios, sus pacíficas gentes, sus cultivos. Luego, quemaron todo, y vi cómo un denso y espeso humo se cernía sobre “la verdad de la luz”.
Caminé por las llanuras de amadicia por el noroeste, hasta que salí a la calzada del norte. Seguí esa calzada, de camino a Ghealdan.
Y así llevo caminando, al son de la venganza y la ira, hasta que algún día, pueda avistar Ghealdan a lo lejos.

domingo, 4 de junio de 2017

De Shaeira y Dannahieri. Remordimientos.




El palo mayor
La vista desde aquí es espléndida, pero alrededor de la cofa se producen cambios constantes que no hacen de este punto un lugar muy agradable. La detectora  del Jendai  enseña a dos  jóvenes mujeres a  encauzar gruesos hilos de aire que sacuden las velas altas.  De vez en cuando una potente ráfaga de viento provoca que las tres se tambaleen,  y en otros momentos grandes  goterones de lluvia  las dejan totalmente empapadas.  La guarda que la  maestra ha tejido por debajo de su posición,  impide que  estos cambios afecten a la tripulación que se mueve afanosa en cubierta.
Dannahieri mira a la detectora enseñar a esas dos aprendizas y recuerda a su madre, como pasaba horas con dos aprendizas y una de sus hermanas haciendo algo que para ella era muy misterioso, algo relacionado con el poder... Pensando en ella, recuerda el regalo que intentó negociar para su cumpleaños, el libro que, creía estaba relacionado con eso que tanto la apasionaba. Ese libro que tiene en la litera, a un precio más alto que el que estaba dispuesta a pagar. Siente grandes remordimientos: ¿un precio justo la vida de un niño que puede encauzar? ¿qué él le cuidará? ¡Maldito confinado con sus malditos precios justos! Y ahora su madre no está acá para hablarle, ¿en quién podrá confiar? Mira desde lo alto y ve a la mujer que más admira luego de su madre y antes de las gemelas. Shaeira se encuentra en la proa, bajará a hablarle, si puede.
El casco de Proa
Dannahieri remonta la empinada proa con la ayuda del pasamanos. El balanceo aquí es considerablemente más acentuado, pero la fuerza de la costumbre hace que, más que agarrarse, acaricie el cabo que afirma las velas. A lo lejos ve la no tan lejana tierra de Tear y cree divisar los Dedos del Dragón perfilados contra el cielo más oscuro en la línea donde se junta con el horizonte. Hermosas aves marinas multicolores sobrevuelan el barco  emitiendo agudos chillidos.  Añora el baile de las mareas y la canción del viento en alta mar.
Shaeira, con los ojos entrecerrados observa la línea de la costa ya cercana de Tear , se la ve molesta y preocupada.
Dannahieri, al entrar la ve molesta, y se queda mirándola pensativa, tal vez sus asuntos no son tan importantes como los que aquejan a la señora de los barcos... Intenta no hacer ruido, pero su preocupación la traiciona y se le escapa un suspiro más fuerte de lo normal.
Shaeira oye un suspiro, se gira y descubre a la aprendiza detrás de ella, mirándola. Dice 'tienes algún recado para mí, niña?'
Dannahieri dice 'este... yo... No exactamente, señora... -titubea un poco- me preguntaba si podía hablaros de un asunto particular.'
Shaeira no responde al momento, mira de nuevo hacia la costa, y solo después presta toda su atención a Dannahieri: 'de que se trata?'
Dannahieri luego de ver que la Señora mira al mar, cuando le habla se siente aliviada. Aunque para ella es difícil tratar este tema, sabe que debe hacerlo, para esto la dejó sola su padre, para que creciera, y una mujer no se guardaría algo tan importante como lo ocurrido, así que con esfuerzo dice 'de cuando estuve en tierra, en el refugio... Me ocurrió algo tan extraño.' Titubea otra vez, y en su cara se refleja la preocupación.
Shaeira pone una mano en su cadera, justo encima del nudo de su colorido fajín, y anima a la aprendiza con la mirada. Dice 'te escucho, que es eso tan extraño'
Dannahieri dice 'veníamos con Dangeria de ver la estatua de la montaña, y de vuelta se me ocurrió pasar a ver a Kirne. Me gustan sus dulces y cuenta buenas historias. -Se sonroja levemente-. 'pero en la isla había un confinado que tenía muchos libros, y los vendía...
Shaeira frunce el ceño de manera muy marcada. Dice 'sigue'
Dannahieri continúa solo obedeciendo una orden, porque al ver el ceño fruncido de la Señora, piensa que tal vez esto no fue una buena idea: ‘se me ocurrió que podría comprarle uno a mi madre, para su cumpleaños, -aclara enseguida-, si volvía a verla. Pero cuando le pregunté al hombre el precio de este libro’ Susurra 'me pidió... Me pidió la vida de algún hijo que tenga en el futuro si es que este puede encauzar!'
Shaeira termina colocándose en jarras, su expresión ahora es tormentosa, como un cielo a punto de venirse abajo por una tempestad: 'puedes repetirme eso?'
Dannahieri dice 'que me pidió la vida de algún hijo que tenga en el futuro que pudiera encauzar, para que él lo cuide y lo salve de morir... -pone cara de espanto, y en sus ojos se refleja la tormenta de la mirada de la señora'
Shaeira permanece en silencio un largo rato, como para medir la templanza de Dannahieri, mirándola directamente a los ojos. Luego susurra 'y que fue lo que tú le respondiste?'
Dannahieri se apresura a continuar: ‘obviamente rechacé dicho trato, con eso no se juega, es el destino de nuestro pueblo’.
Shaeira dice 'te atreviste a mencionarle a un confinado cual es o deja de ser el destino de nuestro pueblo! Es eso lo que me estás diciendo?' Una fuerte racha de viento hace tintinear los medallones de la Señora.
Dannahieri dice 'no, le dije que no podía aceptar una cosa así porque ese niño sería un peligro para todos'. Se encoge ante el sonido de los medallones, que le recuerdan la autoridad de su interlocutora.
Shaeira dice 'dime como era exactamente ese hombre, niña, quiero todos los detalles, sobre todo si vestía de negro ' Hay apremio y rotundidad en el tono de Shaeira
Dannahieri dice 'pues... era un viajero que andaba con un fardo al hombro, me pareció extraño que no lo dejara en todo el tiempo que estuvimos en la posada.'
Shaeira dice 'es todo cuanto puedes decirme?'
Dannahieri dice 'parecía cansado de tanto recorrer lugares, sí, señora, lo siento mucho. Pero sus palabras me dejaron como pez fuera del mar y no puedo recordar mucho más'. Luego de hacer un esfuerzo, añade: 'y ahora que recuerdo... intentó averiguar mi situación en singladura, parecía conocer las costumbres de las mujeres de nuestro pueblo. Le dije que no eran de su incumbencia’.
Shaeira vuelve a guardar silencio, pero ahora es un silencio tan frio que podría cortar el viento.
Dannahieri se pregunta si ha hecho bien en confiarle esto a la señora de los barcos.
Shaeira dice 've y traeme ese libro inmediatamente '
Dannahieri corre a su camarote, busca en el baúl de debajo de su litera y extrae el libro que en este último tiempo ha llegado a odiar. Vuelve corriendo donde la Señora y se lo entrega, Diciendo 'lo guardé porque, si bien no acepté el trato, este hombre me lo dejó igual, diciendo que en el futuro podría cambiar de idea.'
Shaeira toma el libro y lo hojea, a ella le fascinan los libros y ha visto muchos como este.
Shaeira dice 'y ¿por qué te ofreció semejante libro? ¿por qué algo que a primera vista tiene que ver con el Poder?' Hace un gesto brusco con la mano, como si golpeara una superficie.
Dannahieri dice 'no lo sé, le dije que buscaba un regalo para mi madre, que a ella le gustaba leer de todo’. Una sonrisa leve aparece en los labios de la joven al recordar a su madre ocupando su tiempo libre en devorar libros como quien devora crema de ostras.
Shaeira dice 'ni siquiera tendrías que haberte quedado el tiempo suficiente como para que ese hombre llegara a poder regalarte un libro '
Dannahieri borra al instante la sonrisa.
Shaeira dice 'incauta'
Dannahieri se siente desanimada, sabe que es cierto, pero en ese momento no se le ocurrió, solo pensaba en lo que le interesaría a su madre. Afligida, baja la mirada.
Shaeira dice 'agradezco que hayas venido a contármelo, si bien es un poco tarde, tendrías que haberlo hecho entonces mismo, cuando podíamos averiguar quién era’.
Dannahieri dice 'fue como una semana antes de cruzaros, señora.' Luego de lo dicho, la joven la escucha con toda su atención. Aunque no puede evitar pensar que había tantos... tantos libros...
Shaeira dice ' Sea como sea, no debiste prestarte a ese juego, jamás. Hay algo que no vas a olvidar, y fijate que no digo que no debes de olvidar, sino que no vas a olvidar porque yo te lo ordeno: nunca hables con un confinado de tu familia, de lo que hacemos o no hacemos, de lo que pueda o no ser peligroso'
Dannahieri dice 'sí, señora.'
Shaeira dice 'nunca reveles aunque sea de manera implícita aceptando palabras de otros lo que a nuestras costumbres se refiere. Bastante están sabiendo ya en tierra sobre ello, y no voy a admitir ni un solo  resquicio más de lo imprescindible '
Dannahieri siente que muchas de sus palabras son excesivas, porque fue cauta. Sin embargo sabe que no debe protestar, la disciplina es la disciplina, y ella es la Señora de los Barcos. Así que, sin siquiera dejar ver su disgusto por lo extremo del sermón, asiente en acuerdo a sus palabras
Shaeira dice 'y para ayudarte a no olvidar, hoy limpiaras todo el pescado de la cocina; luego, harás tus ejercicios por dos veces'
Dannahieri no puede evitar que el asco se refleje en sus ojos, cómo odia limpiar pescado!
Shaeira se da cuenta de la mirada de Dannahieri y recuerda su propio asco, pero también lo mucho que aprendió durante esas horas odiosas, reflexionando sobre sus lecciones.
Shaeira dice 'ahora vete, y corre a ponerte la blusa, estamos avistando tierra '
Dannahieri asiente  con un poco de desánimo, piensa que la señora es igual o peor que su madre a la hora de castigar.
Dannahieri dice 'sí, Señora'
Dannahieri se aleja corriendo a ponerse la blusa y luego, se dirige a la cocina del Jendai, sabe que mientras antes empiece más rápido terminará, y el día ya se le ha hecho eterno.
Shaeira se vuelve de nuevo hacia el mar, considera que Dannahieri actuó con cautela y reserva, pero es un asunto delicado y sabe que ha de ser muy dura con eso. Después de unos minutos, se aleja en dirección al puente, pronto empezaran las siempre complicadas maniobras para ingresar a los Dedos del Dragón.